10/07/2020
Qué sabemos de las lenguas?
Exprésate: a todos nos gusta saber que estamos haciendo un buen trabajo. Aumentan nuestras ganas de continuar, nos excita y nos hace sentir sexys. Estamos al volante y queremos saber que vamos en la buena dirección, así que si te toca recibir no estés en silencio y exalta el buen trabajo que te están realizando y lo mucho que lo disfrutas. Aunque en el caso del que está dando, las posibilidades de verbalizar lo bien que se lo está pasando o si le está molestando más o menos el cuello, son más complicadas. Pero no hay que practicar s**o mudo: gemir, hacer ruidos con la saliva, con la lengua o con las manos, es la mejor forma de recordar que estás ahí y te lo estás pasando fenómenal.
Busca la comodidad: igual que si el que recibe no está en una posición cómoda va a tardar más en alcanzar el clímax, del otro lado una postura molesta se traducirá en ofrecer una experiencia buco-sexual bastante peor, dominada por la ansiedad de acabar cuanto antes. Si vamos a estar arrodillados un buen cojín será el aliado perfecto, y si nos tumbamos sobre la otra persona, procurar encontrar una postura en la que no se nos anquilosen las rodillas ni nos contracture el cuellos. “Mantén el pelo recogido hacia atrás para que no se meta en la boca y cambia de posición siempre que puedas”, aconseja la sexóloga.
Mantener limpia la planta baja: pues sí, mantener una higiene personal en nuestras partes es siempre de agradecer antes de recibir s**o oral. Ojo, porque aunque quizás no te lo hayas planteado nunca, proceder a bajar a los genitales de una persona justo después de habernos comido unas cortezas de cerdo tampoco resulta agradable. Una ducha previa no tiene por qué cortar el momento, al contrario: ¿y si empezamos a jugar en un ambiente limpio?
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***op