12/01/2026
Un día en Villa Paranacito
La mañana llega despacio el sol se cuela entre los árboles y pinta de dorado las aguas quietas. Se despierta con el canto de los pájaros y el motor de alguna lancha.
Los primeros rayos calientan la madera húmeda de los muelles. El aire huele a río, a tierra mojada y a ese verde intenso que te rodea por todas partes. Algunos preparan el mate mientras miran pasar el agua, lenta, como si tuviera todo el tiempo del mundo.
El mediodía trae ese calor pegajoso. La siesta es casi obligatoria todo se aquieta un rato, las calles, las lanchas, hasta el río parece respirar más despacio. Solo se escucha el zumbido de los insectos y algún perro ladrando a lo lejos.
La tarde es para el río, algunos se van a pescar, otros simplemente se sientan a mirar cómo el agua va cambiando de color. Los jóvenes se juntan, hay mates que van y vienen, historias que se repiten y nunca cansan.
Cuando cae el sol el atardecer se viste de naranjas, el cielo se refleja como si fueran espejos rotos. Las luces de las casas empiezan a encenderse una por una, la noche llega con su concierto de bichos y ranas. El pueblo se recoge, pero no del todo. En alguna casa hay música, en otra, risas. Sigue ahi eterno, susurrando sus secretos a quien quiera escuchar. Y Villa Paranacito se duerme arrullada por ese murmullo que nunca termina. 🌅💫🌃🏠💤