Vinto La Tierra de la Manzana

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La cordillera del Tunari en Vinto En nuestro municipio de Vinto, la cordillera del Tunari se contempla en este amanecer ...
19/08/2026

La cordillera del Tunari en Vinto

En nuestro municipio de Vinto, la cordillera del Tunari se contempla en este amanecer con un majestuoso manto blanco que cubre sus cumbres y le brinda un toque pintoresco y especial al paisaje cordillerano de nuestro departamento.

Durante la temporada de bajas temperaturas, especialmente cuando la nieve cubre las montañas, el Tunari se convierte en un atractivo turístico muy visitado. Muchas personas llegan desde distintos lugares para admirar su belleza, tomar fotografías y disfrutar del paisaje. Entre los visitantes destacan turistas brasileños, quienes se sienten particularmente sorprendidos al contemplar la nieve por primera vez, ya que en muchas regiones de Brasil este fenómeno no es habitual.

La cordillera del Tunari no solo representa una de las imágenes naturales más hermosas de Vinto y del departamento de Cochabamba, sino que también forma parte de la identidad y la memoria de sus habitantes. Sus montañas, valles y caminos son espacios de encuentro con la naturaleza y ofrecen una experiencia inolvidable para quienes desean respirar aire puro y alejarse del bullicio de la ciudad.

La presencia de nieve transforma el paisaje y despierta la admiración de grandes y pequeños. Cada visita permite valorar la riqueza natural de nuestro municipio y la importancia de conservar estos ecosistemas para las futuras generaciones. El Tunari, imponente y silencioso, permanece como un guardián de Vinto y como un símbolo de la belleza natural de Cochabamba.

Una pregunta para la comunidad: ¿alguien reconoce en qué sector de nuestro municipio fue tomada esta fotografía?En la im...
17/08/2026

Una pregunta para la comunidad: ¿alguien reconoce en qué sector de nuestro municipio fue tomada esta fotografía?

En la imagen se observan claramente los rieles, los durmientes de madera y una gran cantidad de eucaliptos a los costados, de seguro muchos vinteños comenzarán a hacer memoria para recordar en qué lugar exacto fue capturada esta escena, por aquí pasaron cientos de personas, estudiantes, familias y sobre todo, muchas parejas que hicieron de este rincón un punto de encuentro

16/08/2026

Departe de funeraria Mendieta

Nuestro sentido pésame a toda la familia, por está perdida irreparable

En la imagen se aprecia una parte del estadio de Vinto. La fotografía fue tomada desde el lado suroeste de la cancha. Al...
11/08/2026

En la imagen se aprecia una parte del estadio de Vinto. La fotografía fue tomada desde el lado suroeste de la cancha. Al fondo se distinguen las durmientes y más atrás, los eucaliptos que marcaban el paisaje de aquella época, detrás de esos árboles se encontraban las viviendas de las familias Figueroa, Villarroel y Ortuño, testigos silenciosos de la vida cotidiana del pueblo.

En la imagen también se reconoce a Tito Oña, quien vivía al lado este del mencionado campo deportivo, su presencia en la fotografía no es casual: forma parte de los recuerdos que muchos guardan de ese lugar, de esos días en que el estadio era un punto de encuentro, de juego, de celebración y de comunidad.

Esta imagen no solo muestra un espacio deportivo; muestra un pedazo de historia, las durmientes, los árboles, las casas y las personas que aparecen en ella son huellas de un tiempo que ya no existe, pero que permanece vivo en la memoria de quienes lo vivieron.

En la imagen se observa una fotografía capaz de despertar una profunda nostalgia, porque retrata un pasado que poco a po...
10/08/2026

En la imagen se observa una fotografía capaz de despertar una profunda nostalgia, porque retrata un pasado que poco a poco, ha ido desapareciendo.

Esas bancas no eran simples asientos, guardan recuerdos de encuentros, despedidas y largas esperas. ¿Quién no se sentó allí junto a sus amigos, con su esposa, su pareja o algún familiar, mientras guardaba la llegada de sus seres queridos provenientes de Potosí, Oruro o La Paz?

Durante la época de vacaciones, cuando Vinto era conocido como un importante balneario, la estación cobraba vida, las familias llegaban cargadas de ilusiones, los niños corrían por los alrededores y las bancas se convertían en lugares de reunión, conversación y descanso, allí se compartían risas, noticias, promesas y despedidas que, con el paso de los años, se transformaron en recuerdos imborrables.

Desde esta estación no solo partían y llegaban pasajeros, también se transportaban callapos hacia los centros mineros, además de verduras producidas en los departamentos de Potosí, Oruro y La Paz, y qué decir de la fruta y de las flores de la zona, productos que daban vida al comercio y reflejaban la riqueza de esta tierra generosa, la estación era un punto de encuentro entre distintas regiones, un lugar donde se cruzaban historias, costumbres, esperanzas y sueños.

Por las rieles que todavía se observan en la fotografía pasaron millas de locomotoras en reiteradas ocasiones, el sonido del tren, el humo que se elevaba hacia el cielo y el movimiento constante de pasajeros y comerciantes formaban parte del paisaje cotidiano.

A la derecha se encontraron las boleterías, testigos de innumerables viajes; al fondo, los altos eucaliptos y pinos ofrecían sombra, frescura y belleza a un lugar que alguna vez estuvo lleno de vida.

Las personas que llegaban del interior del país no solo se encontraban en Vinto un lugar para descansar, sino también la calidad humana de su gente: amable, solidaria y siempre dispuesta a recibir al visitante con una sonrisa, muchos regresaban dos veces al año para pasar sus vacaciones en la campiña, disfrutar de la deliciosa fruta de la región, refrescarse en los ríos que en aquellos tiempos eran verdaderas piscinas naturales y participar en las tradicionales pescas de diciembre y enero.

Eran días sencillos, pero llenos de felicidad, las familias disfrutaban del sol, del agua, de la naturaleza y de las conversaciones interminables bajo la sombra de los árboles, los niños jugaban libremente, mientras los mayores compartían alimentos, anécdotas y recuerdos, Vinto era entonces un refugio de descanso y alegría, un lugar al que muchos llegaban como visitantes y del que se marchaban llevando en el corazón el cariño de su gente.

Hoy, muchas de esas cosas ya no existen, los árboles fueron talados, el bullicio desapareció y las rieles permanecen silenciosas hasta que las retiraron, como si esperaran en vano el regreso de aquellos trenes.

Las boleterías ya no reciben viajeros, los ríos han dejado de ser aquellas piscinas naturales y las bancas, desgastadas por los años, parecen conservar las voces de quienes alguna vez se sentaron en ellas pero tampoco existen hoy en dia.

Esta imagen no muestra únicamente una estación; muestra toda una época. Una época de viajes, encuentros familiares, comercio, vacaciones y esperanzas sencillas, al contemplarla es inevitable sentir tristeza por todo lo que se perdió y por aquello que nunca volverá, sin embargo, mientras existan personas que recuerden aquellos trenes, aquellas bancas, los árboles, los ríos, las frutas, las flores y la calidez de la gente de Vinto, ese pasado seguirá viviendo en la memoria.

Camino a Pairumani: entre naturaleza, historia y recuerdos de VintoUna hermosa imagen de la subida a Pairumani, recorrie...
05/08/2026

Camino a Pairumani: entre naturaleza, historia y recuerdos de Vinto

Una hermosa imagen de la subida a Pairumani, recorriendo el camino desde la zona de Licenciada hasta la histórica mansión de Villa Albina, nos permite apreciar uno de los paisajes más representativos y queridos de nuestro municipio.

Pairumani es una zona privilegiada por su clima, su abundante vegetación y la riqueza de su flora y fauna. Sus árboles, campos, quebradas y montañas forman un entorno natural que durante generaciones ha acompañado la vida de las familias de Vinto y de quienes visitan este hermoso rincón del valle cochabambino.

Pero recorrer este camino significa también transitar por una parte importante de nuestra historia. La presencia de Villa Albina y la antigua hacienda de Pairumani nos recuerda una época en la que estas tierras estuvieron estrechamente vinculadas al desarrollo agrícola y productivo de la región. Con el paso del tiempo, Pairumani se convirtió también en un lugar de paseo, encuentro y contacto con la naturaleza, conservándose en la memoria de varias generaciones.

Quienes conocieron estos lugares décadas atrás seguramente guardan recuerdos de sus caminatas, paseos familiares, árboles cargados de flores, cultivos y de aquel aire limpio y fresco que caracteriza a esta zona.

Por eso, cuando contemplamos una fotografía antigua de la subida a Pairumani, no estamos mirando solamente un paisaje: estamos contemplando una parte de nuestra propia historia.

Preservar Pairumani, cuidar sus árboles, proteger su flora y fauna y transmitir su historia a nuestros hijos y nietos es responsabilidad de todos.

Pairumani es naturaleza, historia y memoria; un patrimonio que pertenece a las generaciones de ayer, a las de hoy y que debemos conservar para las generaciones del mañana.

🌳 ¿Hasta cuándo seguiremos perdiendo nuestros árboles en Vinto? Un llamado urgente a la conciencia ambientalDonde esta l...
04/08/2026

🌳 ¿Hasta cuándo seguiremos perdiendo nuestros árboles en Vinto? Un llamado urgente a la conciencia ambiental

Donde esta la intendencia
Donde esta la Alcaldía en este caso el alcalde
Donde esta el Concejo
Donde esta el comité Cívico
dónde esta la OTB

Hace poco compartimos fotografías de la subida a Pairumani, donde los ceibos o chillicchis lucían en plena floración, regalándonos un espectáculo natural que despertó admiración y orgullo. Muchos coincidieron en que estos árboles deberían ser protegidos y sembrados o plantados en distintos sectores de nuestro municipio para contribuir a la reforestación y conservar una especie cada vez más escasa.

Sin embargo, mientras algunos sueñan con plantar más árboles, en otro sector de Vinto ocurre exactamente lo contrario.

En la calle Juan Vargas, hace algún tiempo fue talado un jacarandá blanco y, ahora, con gran indignación, los vecinos observan cómo también fue cortado un chillicchi o ceibo, una especie que prácticamente ha desaparecido de nuestro municipio. Resulta incomprensible que, en lugar de proteger estos ejemplares, se permita su destrucción.

Las imágenes hablan por sí solas. Un árbol que tardó décadas en crecer termina reducido a un tronco, privando a las futuras generaciones de su sombra, su belleza y su invaluable aporte al medio ambiente.

Es momento de reflexionar. Cada árbol que se tala sin una justificación técnica representa una pérdida para toda la comunidad. No solo desaparece un ser vivo; también se pierde parte de nuestra identidad, de nuestro paisaje y de nuestro patrimonio natural.

Por ello, hacemos un llamado respetuoso a las autoridades municipales para que investiguen este hecho, identifiquen a los responsables y apliquen las sanciones que correspondan conforme a la normativa vigente. Asimismo, la Intendencia y las instancias ambientales deberían actuar de manera inmediata en casos como este, y sería importante que las autoridades municipales se pronuncien para garantizar la protección del arbolado urbano.

Cuidar un árbol es cuidar la vida. No esperemos a que desaparezcan por completo especies tan valiosas como el chillicchi o ceibo para recién comprender el daño que estamos causando.

Que este hecho no quede en el olvido. Que sea el inicio de una verdadera conciencia ambiental y de un compromiso colectivo para proteger el patrimonio natural de Vinto. 🌳💚

LA ANTIGUA IGLESIA DE ANOCARAIREEn la imagen se aprecia la antigua iglesia del cantón Anocaraire, un lugar lleno de hist...
04/08/2026

LA ANTIGUA IGLESIA DE ANOCARAIRE

En la imagen se aprecia la antigua iglesia del cantón Anocaraire, un lugar lleno de historia y fe, donde durante muchos años la comunidad se reunió para celebrar la Santa Misa, elevar sus oraciones y fortalecer su vida espiritual.

Con el paso de los años, gracias a la bendición de Dios y al esfuerzo generoso de muchos vecinos, así como de personas solidarias ajenas a la zona, se hizo realidad la construcción de una iglesia moderna en el cantón Anocaraire, del municipio de Vinto.

Hoy en día, este templo es el corazón de la vida religiosa de la comunidad. En él se venera con profunda devoción a la Santísima Virgen del Carmen, patrona y protectora de los fieles, y se celebran las diferentes actividades pastorales que fortalecen la fe, la esperanza y la unidad de las familias de la zona norte de nuestro municipio. Que este templo continúe siendo un faro de amor, oración y encuentro con Dios para las presentes y futuras generaciones.
En la imagen se aprecia la antigua iglesia del cantón Anocaraire, un lugar lleno de historia y fe, donde durante muchos años la comunidad se reunió para celebrar la Santa Misa, elevar sus oraciones y fortalecer su vida espiritual.

Con el paso de los años, gracias a la bendición de Dios y al esfuerzo generoso de muchos vecinos, así como de personas solidarias ajenas a la zona, se hizo realidad la construcción de una iglesia moderna en el cantón Anocaraire, del municipio de Vinto.

Hoy en día, este templo es el corazón de la vida religiosa de la comunidad. En él se venera con profunda devoción a la Santísima Virgen del Carmen, patrona y protectora de los fieles, y se celebran las diferentes actividades pastorales que fortalecen la fe, la esperanza y la unidad de las familias de la zona norte de nuestro municipio. Que este templo continúe siendo un faro de amor, oración y encuentro con Dios para las presentes y futuras generaciones.

El río Rocha o Grande (Hatun Mayu) que se llevó sus aguas de vida el tiempo Hace más de sesenta años, esta fotografía in...
28/07/2026

El río Rocha o Grande (Hatun Mayu) que se llevó sus aguas de vida el tiempo

Hace más de sesenta años, esta fotografía inmortalizó a los hermanos Montaño pescando en las orillas del río Grande, ese mismo que muchos conocían como río Rocha o Hatun Mayu, cuyas aguas cristalinas serpenteaban por el sur del municipio de Vinto, recogiendo en su cauce generoso los aportes de los ríos de la cuarta sección municipal.

Era entonces un río vivo, un tesoro que la tierra había regalado sin pedir nada a cambio.

En aquellos años de oro, sus aguas albergaban una biodiversidad prodigiosa: pejerreyes, carpas, chancas, bagres, plateados y shuchis nadaban entre bancos de guppys que brillaban como monedas de cobre bajo el sol.

Los riachuelos y acequias tributarios, según la claridad de sus aguas, guardaban también sus propias variedades de peces, como si cada curso menor fuera una vitrina de la creación.

Pero el río no era solo para mirar, era para vivirlo, se podía navegar en bote por su corriente apacible, y sus pozos profundos y transparentes funcionaban como la piscina natural del pueblo, donde hombres, mujeres y niños se bañaban sin temor, confiados en la pureza de sus aguas, los jóvenes se aferraban a las lianas de los sauces llorones que bordeaban la ribera y, como Tarzán en su selva, se lanzaban al vacío para estrellarse con júbilo en el centro del río, levantando columnas de espuma y risas que aún parecen resonar en el aire.

Mirar hoy esa fotografía duele, duele porque el río de la imagen ya no existe.

El cauce que un día fue sinónimo de vida, belleza y encuentro comunitario ha sido convertido en un canal de vergüenza, hoy recibe toneladas de basura y desechos que llegan desde Sacaba, Cochabamba, Colcapirhua, Quillacollo y otras zonas vecinas, como si fuera el patio trasero de una ciudad que se ha olvidado de que los ríos también sienten, y lo más triste lo que verdaderamente desgarra es que parte de esa basura, de esa indiferencia, de esa muerte lenta, viene de nuestras propias manos, de nuestra propia gente, de quienes no alcanzan a dimensionar que están enterrando vivo al río que los vio crecer.

No podemos exigirle a los demás lo que no somos capaces de hacer nosotros, si desde afuera nos arrojan desperdicios, y desde adentro los recibimos con la misma indolencia, entonces no somos víctimas: somos cómplices, un pueblo que contamina su propio río está envenenando su propia memoria, su propia infancia, su propio futuro.

Los hermanos Montaño de la fotografía no pescaban en un río: pescaban en el tiempo, en una época en la que Vinto aún sabía cuidar lo que la hacía digna de ser llamada hogar.

Que esta imagen no sea solo nostalgia, que sea acusación, espejo y llamado, porque si el río Grande murió en silencio, nosotros no podemos seguir viviendo en silencio, o lo rescatamos, o seremos recordados como la generación que tuvo un tesoro entre las manos y prefirió arrojarlo a la basura.

La perforación de pozos en VINTO fueron realizadas en la década de 1970 con el propósito de abastecer de agua a la ciuda...
27/07/2026

La perforación de pozos en VINTO

fueron realizadas en la década de 1970 con el propósito de abastecer de agua a la ciudad de Cochabamba, ha ocasionado importantes efectos y perjuicios que persisten hasta la actualidad. Esta extracción continua ha contribuido a la disminución de la producción agrícola y frutícola en toda la circunscripción vinteña, afectando directamente a sus habitantes ya su economía local.

Durante más de 50 años, Vinto ha aportado recursos hídricos para el consumo de Cercado y otros sectores de Cochabamba, sin recibir beneficios proporcionales por el uso de sus aguas. Se calcula que una parte significativa del agua que consume la ciudad proviene de Vinto y el Paso, mientras que el resto se complementa con recursos de lagunas y sistemas como Misicuni, Escalerani y Wara Wara. Esta situación ha generado un desequilibrio histórico que merece ser reconocido y analizado con mayor justicia.

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Ciudad Cochabamba

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