11/08/2026
San Lorenzo de Moxos
El pueblo a la sombra del indígena Santos Noco Guaji
Enclavado en la zona central de la provincia Moxos, en el departamento de Beni, la localidad de San Lorenzo de Moxos se yergue altiva entre las pampas del río Tijámuchi. Este pueblo de 1.800 habitantes festeja cada 10 de agosto a su patrono, San Lorenzo Mártir; a la vez recuerda al líder indígena moxeño trinitario Santos Noco Guaji como su fundador, el 29 de septiembre de 1887.
Sin embargo, el historiador Manuel Limpias Saucedo en su libro “Los Gobernadores de Moxos”, relata que San Lorenzo de Moxos fue uno de los tantos rancheríos aparecidos espontáneamente en el sur del departamento a partir de 1857, junto con San Francisco, San Lázaro, Trinidadcito, Rosario, Santo Corazón y San Mateo, formados exclusivamente por indígenas moxeños trinitarios que soportaban toda clase de abusos luego de la expulsión de los jesuitas de las tierras benianas y por ello, poco a poco, los grupos de descontentos fueron buscando nuevos territorios donde establecerse, lo hicieron cerca de los bosques del río Sécure.
Estos grupos humanos buscaban lugares altos para no ser presa de las inundaciones, pero que a la vez tuvieran lagunas y ríos cercanos para abastecerse de pescado; por ello San Lorenzo está asentado en una altura rodeada de yomomos, a escasos 800 metros de una laguna que mediante un brazo se comunica con el río Tijámuchi.
Pese a que fue fundado un siglo después de la expulsión de los jesuitas, San Lorenzo tiene muchas tradiciones que les legaron estos religiosos, pues los moxeños trinitarios las llevaron consigo hasta esos parajes y las reprodujeron.
Es por ello que su fiesta dura tres días. El primer día tiene como celebración especial la procesión del santo patrono por las calles que rodean la plaza, seguida de varios grupos de danzarines.
Por la tarde el pueblo llena el corral construido especialmente para que los peones más valientes jocheen y domen los bravíos toros que prestan los hacendados de la región.
Tampoco falta el palo ensebao, otra tradición dejada por los jesuitas en las antiguas misiones, donde un esbelto tronco de árbol es engrasado, cuya punta está coronada de prendas y utensilios que son el premio al esfuerzo de los mozos que desafían el riesgo de escalar más de 15 metros de altura.
Entre los grupos folclóricos no faltan los macheteros, los cuales bailan el ritmo trinitario, aunque también los lorenzanos reciben la visita de los danzarines similares de San Ignacio de Moxos, que aumentan el colorido de la danza por la diferencia del plumaje y el compás o machete.
La organización de los indígenas es otro legado jesuita. El cabildo es el centro neurálgico de la estructura social del pueblo, donde en días de fiesta se baila en honor al santo patrono.
Otra influencia jesuítica es la estructura del templo, construido con paredes de adobe y madera cuchi, el cual, en dimensiones, es más grande que el de cualquier otro pueblo fundado por los discípulos de Ignacio de Loyola en las llanuras benianas.
CAUDILLO INDÍGENA
Aunque la historia local relaciona a Santos Noco Guaji como su fundador pero no se sabe exactamente cómo llegó a la región, aunque todos coinciden que nació en Trinidad.
Unos dicen que era soldado de las fuerzas que comandaba Nemesio Saavedra, un militar enviado por el prefecto de Beni, Daniel Suárez, para castigar a los indios trinitarios, que huían hacia el río Sécure.
Otros relatan que era lugarteniente de Andrés Guayocho, un brujo o choquigua perteneciente a la tribu de los machotos de la provincia Iténez, que en 1886 apareció en la localidad diciendo ser un iluminado enviado por dios para redimir a su raza, pero en realidad lo que tenía era el don de la ventriloquia, lo cual lo hizo más astuto y diligente en su cometido.
Guayocho decía ser un iluminado para salvar a los indígenas que sufrían constantes abusos y eran enganchados hacia los siringales del norte del departamento.
Este movimiento no fue del agrado a los blancos de Trinidad que mandaron un ejército de 300 hombres armados y 50 flecheros de la etnia canichana para combatirlo y así lograron doblegarlo, luego de varias escaramuzas, en los montes del Sécure.
El único de sus lugartenientes que se salvó fue Santos Noco Guaji, que se retiró y gobernó por muchos años el pueblo de San Lorenzo de Moxos hasta su muerte, ocurrida el 11 de marzo de 1927.
Uno de sus nietos, Encarnación Maza, de 84 años en 2010-luego falleció-, sólo recordaba lo que le contaba su madre, de que Santos Noco era de estatura baja pero ‘de buena cabeza’ (inteligente).
Otro vecino, Celso Jou Noza, de 73 años (en 2010), relató que San Lorenzo fue incendiado y luego de varios enfrentamientos con los carayanas ‘guasqueadores’, que los querían esclavizar para enviarlos a la explotación de la goma elástica, la población fue refundada un kilómetro más allá, en el sitio que hoy ocupa.
“Mi padre era moxeño javeriano, llegó a San Lorenzo donde se quedó a vivir y sus descendientes hablamos moxeño trinitario; pero a la vez nos enseñó que Noco dejó sus enseñanzas en la música, tanto en la ejecución del violín como del bajón”, recordó Jou.
La hermana Olivia Toledo, de la congregación Hijas de la Caridad de San Vicente de Paula, en 2010 nos relató que con el paso del tiempo Noco comenzó a hacer las veces de un sacerdote, pues casaba, bautizaba, celebraba misa y santificaba las fiestas patronales de los pueblos vecinos.
Noco también fue uno de los que ayudó a un religioso franciscano del convento de Tarata llamado Padre Félix, que llegó a la población a fines del siglo XIX, para establecer las parcialidades con las que se organizó el cabildo. Estos grupos fueron los carpinteros, los meleadores, los lecheros, los sacristanes, las tejedoras, las veleras (hace velas) y las barredoras, que quedaron como una tradición que se recuerda como una danza ejecutada en la época navideña.
LA LOMA SANTA
La loma santa es el mito moxeño de la tierra sin mal, en la que el indígena volverá a ser feliz sin la presencia de los carayanas, a los que consideran sus verdugos por los malos tratos recibidos luego de la expulsión de los jesuitas.
San Lorenzo fue parte de este movimiento mesiánico y desde esta población salieron varios grupos humanos rumbo a los ríos del sur de Beni, Sécure, Isiboro, Chapare, Chiripopo, Chipiriri, Chimoré, Ichoa, etc., que, luego de algún tiempo, la búsqueda se tornaba en asentamientos humanos; fue así que en el siglo XX aparecieron Pueblo Nuevo, Mercedes del Aperecito, Monte Mae, Monte Cruz, Monte Grande y otros, que hoy son comunidades cuyos habitantes comercializan sus productos agrícolas para subsistir.
APOYO DE LAS AUTORIDADES
Las poblaciones pequeñas de Beni están destinadas al olvido. San Lorenzo de Moxos no es la excepción. En la década de 1980 sufrió una importante disminución de su población por las escasas oportunidades de trabajo.
Depende del municipio de San Ignacio de Moxos, el cual no siempre cumple con los proyectos asignados en los POA de años pasados.
“Pedimos que nos enladrillen 16 cuadras, nos aprobaron tres y no las han concluido, el edificio de la subalcaldía no está terminado, tardan en la refacción de la escuela, queremos que construyan un mercado campesino, pero hasta hoy no tenemos respuesta”, son algunos de los planteamientos, en 2010, de Yayi Parada, una vecina que fue autoridad en anteriores gestiones.
El pueblo cuenta con una red de agua por cañerías que reparte el líquido elemento extraído de un pozo de 20 metros de profundidad.
El servicio de energía eléctrica, en 2010, era de 18:00 a 22:00.
Cuenta con una escuela primaria, de primero a octavo grados, llamada Ovidio Roca Cuéllar y una secundaria, Mariano Ríos Ledezma que desde 2004 saca bachilleres. En total son 470 los alumnos en los diversos ciclos.
Hay una cabina delegada de Entel con dos líneas y dos líneas particulares de celular.
También cuentan con una repetidora de televisión que baja la señal de La Paz.
En salud cuenta con un hospital del primer nivel, con dos médicos generales, un bioquímico, un odontólogo y dos auxiliares de enfermería.
El pueblo está unido a San Ignacio de Moxos por un camino de tierra de 125,65 km que sólo es transitable en la época seca.
San Lorenzo fue erigido cantón al crearse la provincia Marbán, el 3 de diciembre de 1937, la misma que cuatro años más tarde pasó a denominarse Moxos.
Texto: Igor Ruiz Zelada (Reporteado en agosto de 2010, escrito en julio 2011; siendo publicado el 7 de agosto de 2011). (Fotos de Igor Ruiz Zelada, en 2010 y 2011; y del álbum familiar de Lizardita Ruiz Peinado Vda. de Parada)