12/02/2016
La laguna de Guatavita de la época precolombina, templo sagrado de la cultura Muisca o Chibcha, es una belleza natural a tres mil 100 metros sobre el nivel del mar, abrazada por la imponente cordillera de los Andes.
Este lugar sagrado en donde nació la enigmática y apasionante leyenda de El Dorado, que en lengua Chibcha es Gua- Ta- Vita; en español significa ombligo, centro, labranza de la punta o extremo de la sierra.
Esta belleza, en donde soplan los vientos desde los cuatro puntos cardinales en la cima de los Andes, es uno de los mejores lugares de Colombia para el turismo contemplativo, en donde los ojos se deleitan con esta laguna circular, que es como un espejo de agua pura y diáfana.
Los ritos y las alabanzas a los Dioses de los Muiscas se hacían con baños de oro, sus cuerpos se sumergían en la laguna para ofrendar a los Dioses todos sus tesoros.
Según los historiadores, el baño “en oro era únicamente cuando se proclamaba como cacique la persona elegida, la cual debía llegar totalmente pura de pensamiento a la laguna, colocarse ungüentos y ponerse oro en polvo sobre la piel, para luego sumergirse, o "penetrar" la laguna, y al salir era sabio”.
Después de este acto religioso, los indígenas ofrecían oro, esmeraldas y otras piedras preciosas, ya que los Muiscas creían, que todo acto que afectara la naturaleza debía tener su equilibrio.
Según el relato del guía, la preparación para ser Cacique, podría durar nueve años y alrededor de la laguna se podrían reunir más de mil 500 indígenas, mientras el candidato a Cacique se preparaba al lado opuesto del sol
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