24/10/2025
Bienvenida al mundo real.
A ese donde el simulacro ya terminó y la ayuda de maestros, padres, amigos o hermanos puede ser lo más inútil del mundo. Porque, salvo que seas alguien muy, pero muy importante, nadie te va a preguntar con admiración si fuiste el mejor promedio de tu generación.
Esto no es exclusivo del Derecho, pasa en todas las profesiones y oficios. Al final, cuando te paguen por tu trabajo, será por lo que sabes hacer, no por cuántas estrellitas te pusieron en la frente. Esas solo valen en ambientes controlados, como las aulas.
A veces no entendemos con madurez lo que realmente significa tener una calificación alta o la preferencia de un profesor. Esa “distinción” solo sirve para dos cosas cuando no se maneja bien:
⭐ Inflar el ego.
⭐ O demostrar que nunca encontraste un sentido más profundo que el de estar en el Top, sin propósito real.
Siempre he pensado que la vida, dentro y fuera de las aulas, es una jungla. Sobreviven los más fuertes, los más hábiles, los que no se sientan a llorar por cualquier cosa.
Los mejores promedios de mi generación no destacaron, y muchos de los que no tuvieron “las estrellas” hoy son punta de lanza en su área. Eso demuestra que una calificación alta sirve, con suerte, para conseguir una beca o ganarse la simpatía de algún profesor.
Al final, una calificación es solo un número.
Lo importante es: ¿qué sabes hacer?
Y, por cierto… no quieran correr antes de gatear.