26/04/2026
Nuestro Ùsure (Casa conica)👏😎
El Ùsure: la gran casa viva del universo, nuestra casa
En la sabiduría ancestral del pueblo Bribri, el universo( el Ùsure )no es solo un lugar, sino una gran casa viva. Está formado por ocho niveles: cuatro se elevan por encima de Irìria y cuatro se extienden por debajo.
Irìria, donde vivimos nosotros, es el nivel de la semilla. Aquí habita lo bueno en su mayor fuerza y también lo bueno en menor medida. Conforme se desciende, se encuentran los niveles donde lo malo se vuelve más fuerte, hasta llegar al fondo.
Pero el Ùsure no apareció solo. Fue construido.
Y no fueron humanos quienes lo hicieron, sino animales que en ese tiempo eran como personas, con pensamiento, fuerza y espíritu.
El primero en trabajar fue el armadillo. Sabio en la tierra, experto en escarbar, abrió los huecos donde se colocarían las bases del universo. Vivía encuevado y conocía el corazón de la tierra, por eso su labor fue fundamental.
Luego vino el tigre, escogido por su gran fuerza. Él levantó y haló las bases. Fue traído por Sibö́ como un gran hombre, capaz de sostener la estructura mientras el armadillo volvía a cerrar los huecos, asegurando todo.
Después apareció el mono carablanca. Ágil, inteligente y hábil con su cola, fue quien amarró y subió cada pieza, conectando todas las partes del Ùsure.
Pero hay alguien que no se puede olvida........
La araña.
Ella fue la tejedora del universo. Con paciencia y sabiduría, fue uniendo cada parte como si fuera una telaraña sagrada. Gracias a ella, todo quedó bien sujeto, bien conectado. Lo que no se ve, lo que sostiene en silencio eso lo hizo la araña.
Más tarde llegó el rey zopilote, conocido como Lobru (Ölö̀bulû), el más fuerte de todos. Él fue quien terminó la casa cónica, cerrando la cúspide. Volando alto, usó sus patas para amarrar la parte final, completando así la gran obra.
Nada de esto fue simple. Los bejucos que se usaron para amarrar se transformaron en culebras. La serpiente, larga y viva, fue quien terminó de sujetar todo. Tiene ojos, boca y vida. Los cortes que se ven en los bejucos son, según nuestros mayores, las estrellas que hoy brillan en el cielo.
Cuando todo estuvo listo, Sibö́ sopló la casa.
Con ese soplo le dio vida.
Por eso el Ùsure no se pudre ni muere. Porque todo lo que lo forma está vivo: los animales, los bejucos, los espíritus.
Cuando terminaron, se inauguró el Ùsure con alegría. Hubo bailes, chicha y celebración. Todos los animales participaron, porque todos habían sido parte de la creación.
Así fue como Sibö́ nos dejó vivir en Irìria, el primer nivel, donde habitamos con los espíritus buenos.
Y desde entonces, el universo no es solo un lugar
es una casa viva que respira, que sostiene y que recuerda.