11/06/2026
Seguro que en más de una ocasión has caminado hasta el final del espigón de La Puntilla y te has encontrado con este peculiar farito 🌊🚶♂️. Esta pequeña estructura, tan familiar para todos los que disfrutamos de la brisa en la desembocadura del Guadalete en El Puerto de Santa María, es mucho más que un simple bloque adornado con arte urbano; se trata de una pieza fundamental para la seguridad marítima de nuestra bahía ⚓.
Para conocer su origen, debemos viajar al año 1970 📅. En aquella época se inauguraron los dos grandes espigones de encauzamiento del río: el de Poniente, que discurre junto a la playa de La Puntilla y supera los 1.300 metros de longitud, y el de Levante, situado en la orilla de Valdelagrana. Esta importante obra de ingeniería civil fue diseñada para solucionar un problema histórico en la ciudad. Las corrientes litorales arrastraban y depositaban arena de forma constante en la desembocadura, lo que dificultaba gravemente el acceso de los barcos pesqueros y comerciales al puerto. Gracias a la construcción de estos inmensos brazos protectores de piedra, se logró estabilizar la bocana del Guadalete, aislarla de los temporales y asegurar el calado necesario para la navegación segura 🚢.
Justo en el extremo del espigón de Poniente se asienta nuestro protagonista. En el estricto lenguaje náutico, esta estructura no es un faro tradicional, sino una baliza lateral de señalamiento marítimo 🔴. Su propósito principal es servir de guía visual y luminosa a las embarcaciones durante sus delicadas maniobras de aproximación y entrada al canal navegable. Como se observa claramente en la fotografía, la torreta destaca por su vibrante color rojo. Este detalle no responde en absoluto a razones estéticas, sino que obedece rigurosamente a la normativa del sistema internacional de balizamiento marítimo, concretamente a la Región A de la IALA (Asociación Internacional de Autoridades de Señalización Marítima).
Según estas reglas de navegación internacionales, cualquier embarcación que retorne desde mar abierto hacia el puerto debe dejar siempre las señales de color rojo a su costado de babor, es decir, a su lado izquierdo. Por este motivo, para guiar la entrada al Guadalete, la torreta está pintada con ese característico rojo y blanco, y su linterna superior se encarga de emitir rítmicos destellos de luz roja durante las horas nocturnas 🌃.
Además, si miras detenidamente el lateral de la estructura en la imagen, notarás que está equipada con un panel fotovoltaico ☀️. Esta actualización tecnológica, adoptada hace ya varios años, le proporciona autonomía energética total. Así se garantiza que la señal luminosa siga orientando a los navegantes de manera ininterrumpida y sostenible, sin depender de la red eléctrica terrestre.
Con el transcurso de las décadas, esta funcional y sencilla baliza ha terminado trascendiendo su estricto propósito técnico. Hoy en día es la meta indiscutible de las largas caminatas portuenses, la compañera inamovible de los pescadores de caña que lanzan sus sedales al canal y un testigo silencioso de nuestros espectaculares atardeceres, erigiéndose de manera natural como un símbolo cotidiano del estrecho e inquebrantable vínculo entre El Puerto de Santa María, su río y el mar 🌅💙.