23/05/2017
EL CAFÉ DE LA FONTANA DE ORO
Mucho se ha hablado del café de la Fontana de Oro, célebre en los días de Fernando VII, centro de reunión de los liberales durante el trienio constitucional e inspirador de D. Benito Pérez Galdós de su primera novela: La Fontana de Oro.
Cierto que la casa que ahora ocupa este lugar no es la que llenaba el café y fonda célebre, sino una posterior que le sucedió. La primitiva llegaba hasta la calle del Pozo, a donde daban sus puertas de acceso que por allí también tenía el establecimiento. Era una casa de planta baja y un solo piso, en la que el café ocupaba enteramente la baja y l alta estaba dedicada a acoger las habitaciones de la fonda que sobre el café existía, con su mismo título y propiedad, y aparte de estas habitaciones había también otras a modo de reservados, en las que se servía a los que querían para sus conversaciones mayor aislamiento y que muchas veces fueron empleadas en menesteres conspiratorios.
De la extensa superficie del café se terminaron haciendo dos partes, dejando para su función primera la que hacia la Carrera quedaba y separando la otra, por una pequeña balaustrada, y dedicándola a las tumultuarias reuniones de los patriotas liberales. Se puso allí tribuna para el orador de turno, desde la que se dijeron todas las oraciones exaltadas que, en buena parte, fueron causa del fin del trienio liberal; las mismas que Galdós apunta estaban financiadas por el propio rey Fernando VII, a fin de agotar a los revolucionarios liberales en su propia exaltación y descomedimiento.