27/05/2026
Durante mucho tiempo pensé que mi cuerpo estaba “fallando”.
Y en realidad…
estaba intentando cuidarme, protegerme.
Porque cuando vives “hacia afuera”,
en alerta constante,
autoexigencia y
sosteniendo más de lo que puedes,
el cuerpo termina hablando…
A veces con ansiedad silenciosa.
Otras con insomnio, dolor, tensión o agotamiento.
El problema es que hemos normalizado tanto sobrevivir…
que dejamos de escuchar las señales.
Son molestias que tapamos con antiinflamatorios…
Por eso acompaño como acompaño.
No desde la teoría.
Desde la experiencia de haber vivido ahí y haber aprendido a salir.
Y sí, se puede volver a vivir de una forma mucho más amable contigo.
Y verdadera 😉
Soraya Medina