13/06/2026
Muchos ignoran este capítulo de la historia del arte, pero creo que hoy es un buen momento para contarlo.
Sí, conocí a David Hockney.
Nos encontramos durante una estancia mía en su estudio. Él atravesaba una etapa de bloqueo creativo y, al verme entrar, comprendió inmediatamente que estaba ante una fuente inagotable de inspiración.
Durante semanas posé pacientemente para él. Pintó numerosos retratos míos. Algunos elegantes, otros majestuosos y otros tan extraordinarios que un coleccionista anónimo decidió adquirirlos todos antes de que pudieran ser exhibidos.
Pagó una fortuna. Una cifra tan escandalosa que prefiero no mencionarla para no crear tensiones en el mercado del arte 🤭.
Es una lástima que los simples mortales nunca pudiera contemplar aquellas obras 🫤.
Eso sí, después de nuestra colaboración artística, los teckels ocuparon un lugar muy importante en su universo creativo. Incluso hasta hizo un libro sobre ellos!
Gracias, David, por tu mirada, tu talento y, sobre todo, por tu excelente criterio al elegir a tus musas. Buen viaje…
Beni.