18/04/2026
En el corazón del Monte de los Olivos, dentro de la antigua Iglesia de la Tumba de la Virgen María, la tradición ortodoxa custodia uno de los lugares más sagrados del cristianismo. Según la fe de la Iglesia Ortodoxa, aquí fue colocada la Virgen María después de su “Dormición”, es decir, su tránsito de esta vida.
Los ortodoxos creen que María realmente pasó por la muerte como cualquier ser humano, pero que su cuerpo no permaneció en la tumba. Al tercer día, Cristo la resucitó y la llevó al cielo en cuerpo y alma. Por eso, esta tumba es especial: no es un lugar de restos, sino un signo de victoria sobre la muerte.
Cada año, en la fiesta de la Dormición (15 de agosto), los fieles ortodoxos recuerdan este misterio con procesiones y oraciones, afirmando que la Madre de Dios ya participa plenamente en la gloria de la resurrección.