15/08/2026
"El río sigue corriendo aunque lo herimos, el paisaje sigue hermoso aunque lo ignoramos. La naturaleza no se venga, simplemente se va....y cuando se vaya, nos iremos con ella.
Amig@s que nos visitan y vecin@s recuerden que cuidar lo que nos regala la vida es la forma más pura de agradecer💚🍃
Me gustaría compartirles un debate que ha estado rondando mi pensamiento durante las últimas semanas, uno que me ha llevado a cuestionarme el porqué y el para qué hago lo que hago.
La intención de abrir esta página nació del deseo de crear un espacio para difundir, a través de la foto, un poco de aquello que mis ojos tienen la fortuna de atestiguar como calnalense. Capturar escenas que, a mi consideración, merecen ser compartidas. Sin embargo, me he topado de frente con la otra cara de la moneda, esa parte que no se presume por que es incómoda de mirar, pero que debería invitarnos a discernir desde dónde estamos actuando.
Me considero un admirador más (sé bien que no soy el único) del resultado de los procesos naturales y de las obras de la creación divina, las cavernas, los cerros, los cuerpos de agua y los bosques que embellecen a nuestro municipio. Pero cada vez se va fortaleciendo más en mí la idea de que, aunque el monte sea para todos, no todos deberían tener acceso a él.
Es ahí donde emerge este debate que busca evocar a la coherencia
¿Quién debería y quién no debería pisar estos santuarios? ¿Cuál es el verdadero propósito de visitar un espacio de estos? ¿Con qué intenciones nos acercamos a esta cascada o a este cerro?
Y sobre todo, las preguntas que me ha perseguido últimamente, ¿Qué sentido tiene publicar una fotografía y dar a conocer un lugar si quienes atienden la invitación dejan su basura, alterando el equilibrio del ecosistema? ¿Qué consecuencias trae promover nuestros espacios sagrados sin detenernos a pensar si serán profanados o no? y aunque esta cuestión me hace sentir egoísta ¿Para qué invitar a más personas a disfrutar de estos pulmones naturales si no tienen sentido del respeto a estos espacios? aunque sea más fácil hacernos de la vista gorda, es importante leer las letras pequeñas que el turismo trae consigo.
Hoy me detengo a reflexionar sobre el impacto que tiene invitar a visitar un sitio, porque la huella humana siempre deja secuelas.
Mi invitación es clara y breve, si no sabes respetar un santuario en la tierra, mejor quédate en casa. Ni a la cascada ni al cerro les hace falta que vayas a dejar regados tus residuos. Si llegas en razer o en moto, procura no meter el vehículo al río, sus fluidos alteran directamente las aguas de nuestros ecosistemas y sé que esas no son tus intenciones.
Todos tenemos derecho a vivir y disfrutar de la tierra. Y si ya estamos aquí, hagamos que nuestros pasos sean lo menos agresivos posibles para con ella, haciéndonos cargo de nuestras responsabilidades ambientales.
Pero también quisiera conocer ¿Tú qué piensas? ¿Deberían estos lugares permanecer abiertos al público o sería mejor mantenerlos tan inaccesibles y a salvo como lo han estado por tanto tiempo antes que el hombre llegara a ellos?
Fotografía tomada en la cascada/poza de la comunidad de Tula.