21/01/2026
El Partenón no tiene líneas rectas perfectas.
Las columnas están ligeramente inclinadas hacia adentro y el piso es sutilmente curvo, porque los griegos descubrieron que las líneas totalmente rectas engañan al ojo humano y se ven torcidas.
Resultado: un templo que se siente perfecto, aunque técnicamente no lo sea.
La perfección cansa.
La imperfección permanece.