28/03/2024
X Sueños rotos
El pasadizo del departamento era muy oscuro hasta de día y más con las cortinas cerradas como solía estar todo el tiempo debido a la depresión en la cual estaba sumergido, para una mejor visión hice poner un foco con sensor de movimiento, así cada vez que me acercara al pasadizo se encendería el foco y no tendría que estar prendiendo y apagándolo mediante un interruptor. Durante semanas fue la única luz que se encendía dentro de mi departamento, era la única prueba de que al menos salía de la cama y aún estaba vivo.
Recuerdo que en esa noche en particular rondaba como la una y media de la madrugada, cuando algo de improviso me despertó, algo raro que hasta ese momento nunca hube sentido, no fue solo un sueño, fue como si algo o alguien tratara de comunicarse conmigo, no lo podía entender hasta ese momento escapaba de todo entendimiento que pudiera tener aun con mi amplia experiencia en muchos campos de la vida, pero este foco, ese bendito foco empezó a encenderse y apagarse sin motivo o razón aparente, era como si algo o alguien estuviera caminando por el pasadizo, por esa obsesión que llevo con los números las conté, fueron trece veces que se encendió y obviamente también se apagó, trece veces hasta que la puerta de ingreso al departamento pareció abrirse de par en par.
¿Quién podría ser que llega a casa a esa hora? ¿Quién tenía mis llaves? En casa de mi madre tenía unas copias por seguridad, ya en alguna ocasión me había cerrado el departamento y tuve que buscar a la dueña para que me facilitara la copia que tiene, pero mi hermano que solía traerme comida o mi madre ya estaban descansando, era demasiado tarde para que alguno de ellos viniera a buscarme, además estaba el hecho que me trajeron cena muy temprano y no podían ser ellos de nuevo. No imaginaba quien pudiera ser, la dueña de casa quizá, pero ¿Porque la dueña de casa entraría sabiendo que el departamento esta alquilado? Talvez pudiera ser el inquilino anterior, que en poder de las llaves trataba de robarme o algo así, aunque por referencia de la dueña de casa, el anterior inquilino era una persona muy acomodada que no tendría la necesidad de venir a robarme.
En ese instante recordé que en una ocasión puse mis llaves en el bolsillo del s**o de Daniela, solo podía ser ella, eso me alegro mucho, solo podía ser ella y nadie más, era ella, definitivamente solo podía ser ella, pero también vino a mi mente el recuerdo de la devolución de esas llaves, era un recuerdo borroso y de verdad no estaba seguro de si me había devuelto las llaves o no, estaba confundido completamente. Desde ese mismo instante mi mente divago en la más completa confusión, entre el recuerdo de entregar las llaves y la borrosa imagen de la devolución de las mismas, no estaba seguro de algo, mi mente se puso en blanco y me ordenó esperar a ver lo que debía de suceder.
De nuevo el foco se encendió, y esta vez se abrió la puerta de mi habitación, también la luz de mi cuarto se encendió o así me pareció, al menos parecía como si fuera de día, se veía con total claridad, una sombra entro en mi habitación, que poco a poco fue tomando la forma y el semblante de Daniela, estaba vestida con su ropa de trabajo, su uniforme azul marino, casi parecía terno, pero allí estaba ella con una enorme maleta llena de ropa, la estaba mirando, Daniela me sonrió mientras ponía sus ropas en el ropero empotrado de la habitación, no decía nada, solo sonreía cada vez que nuestras miradas se cruzaban, aunque no podía ver sus braquets, de inmediato pensé que se los había hecho sacar, recordé que me había dicho que ya era tiempo de sacarse ese aparato, que ya era tiempo de eso. El pensar que ella estuviera en la casa me alegraba de sobremanera, era lo mejor que me podía pasar, como no estar feliz si era lo único que le pedía a Dios, si era mi único pedido para ser feliz.
De mis ojos salieron lágrimas de felicidad, pero no podía moverme y mucho menos podía hablar, por más que intentaba no podía hacer ni lo uno ni lo otro, solo veía como Daniela metía sus ropas en los cajones del ropero y yo allí sin poder ayudarle, me sentía inútil hasta el punto de querer pedirle perdón, pero ni eso podía hacer. Cuando termino de acomodar sus pertenencias salió de la habitación, creo que se preparó un café, le gusta mucho el café, siempre que tuvimos oportunidad tomamos un café bien caliente en mi departamento.
Ni para dudarlo, sentía como movía las cosas en la cocina, como si se hiciera algo más que solo café, hasta ese momento ya había perdido la noción de tiempo o espacio, no podía decir a ciencia cierta qué hora era. Después de un largo rato Daniela entro de nuevo en mi habitación, hasta ese momento la luz parecía estar encendida, apago la luz y se dio la vuelta completa a la cama, se hecho a mis espaldas, claramente sentí como destapaba las sabanas y como se acostaba y me abrazaba, empezó a besarme como nunca antes lo había hecho, mis pensamientos estaban en ella y en esos besos que me daba en la espalda, nunca llegue a voltear a verla, porque de inmediato los pensamientos sobre las llaves irrumpieron en mi mente y el recuerdo de Daniela devolviéndome mis llaves fueron cada más vividos y reales, recordé de pronto que las llaves nunca se las llevo,, que estaban en su lugar colgadas tras de la puerta de ingreso al departamento, si no era Daniela ¿Quién podría ser? ¿Qué encantamiento macabro podría ser este? ¿Qué obra del demonio era esta? No lo podía creer, no salía de mi asombro, el perfume era el mismo, no pude sentir su aliento porque no pude voltear a verla, sus manos tan suaves, eran las mismas manos que recordaba desde el primer día que la tuve en mis brazos, no sabía lo que debía de hacer, me sentí empequeñecido ante tales circunstancias propias de los demonios.
Debía y tenía que actuar pronto, aunque no sabía que hacer, en unos pocos segundos trate de recordar y estar seguro de la llave, m mente volvió a ese preciso momento en el que me devolvió esas dichosas llaves, y todo en mi mente se aclaró, también los recuerdos de los mensajes tan hirientes que me mandó llegaron a mi mente, en especial no en el que decía “Yo jamás podría estar contigo y jamás te buscare”
Entonces estaba seguro que no era ella, que no podía ser ella. Agarre el valor que pensé no tener. Doble el brazo y le di un golpe con el brazo en toda la nariz, Daniela sangraba, de pronto toda mi cama se humedeció con la sangre, era sangre porque el líquido que sentía estaba caliente y espeso. Por reacción normal creo yo de cualquier persona trato de agarrarme de cuello intentando ahorcarme, aunque para esa ya estaba viéndola de frente, hermosa como siempre, su aliento era el mismo y su perfume también. De pronto todo cambio era mi vida o la de ella, era que uno de los dos debía de morir allí mismo en mi cama. El recuerdo se vuelve cada vez más borroso en mi memoria a medida en que el tiempo transcurre, lo poco que recuerdo después que trato de acercarse y ahorcarme con sus manos le di un golpe certero con la rodilla izquierda en todo el estómago, pareció mirarme con sus ojos llenos de lágrimas, lloraba como diciendo y preguntando ¿Por qué me haces esto? También yo lloraba frente a ella y verla tan indefensa y a la vez tratando de ahorcarme, arañando todo lo que estuviera a su alcance, sentía mucho dolor y rabia, pero no podría dejar de verla a los ojos, esos ojos que en mis recuerdos perduraran hasta el último día de mi vida, hasta mi último suspiro de mi alma.
Sin medir mis fuerzas logre que me diera la espalda y rodee su cuello con mi brazo derecho, ella arañaba con todas sus fuerzas, y eso hacía que cada vez apretara con mayor fuerza mi brazo, hasta que llegó el momento en el que ya no pudo defenderse, ya no pudo mas y se quedó completamente quieta, en ese momento la desesperación se fue haciendo cada vez peor. ¿Cómo quedarían sus hijos sin su madre y como quedaría Ricardo con su padre preso? NO poda dejar de llorar, mis lágrimas salían incontrolablemente, seguramente mi destino era irremediablemente la cárcel, no habría otra opción mas que la cárcel y eso me llenaba de desesperación y angustia, principalmente al pensar en Ricardo que por muchos años se quedaría sin padre. La sangre mojaba todo en la cama, aunque cada vez mas fría, sentí mucho frio. Todo empezó a verse muy raro, empezó a llover afuera, quise ver y talvez caminar por ultima vez en la lluvia antes de perder mi libertad, me levante todo empapado en sangre, debía salir a caminar, la lluvia limpiaría mis lágrimas aunque no el dolor que sentía en ese momento, talvez entregarse a la policía en ese momento era la mejor opción posible.
Prendí la luz para cambiarme de ropa y principalmente para darme una ducha bien fría sin importar la hora que fuese, a estas alturas ya no había algo que me pudiera dar consuelo, a estas alturas todo estaba perdido, en la mañana en el periódico saldría la noticia de un crimen, de alguien que mato a la mujer que dijo amar, y de seguro pasaría un largo tiempo tras las rejas. ¿Cómo podría decir que la ame si al final la termine matando? Las lágrimas no cesaban de caer, el dolor se hacía cada vez mas grande a tal punto de pensar en matarme. Por unos instantes esa fue la mejor solución en mi mente, matarme y así llegar a la cárcel no sería una opción, lo pensé por varios minutos y tome la decisión de quitarme la vida a un estilo digámoslo Japonés, es allí en donde decido ir a la cocina a traer el cuchillo y así terminar con todo esto que me estaba pasando. Salgo de la cama y prendo la luz, por instinto volteo a ver la escena del crimen por así decirlo, no me lo van a creer pero no había nada, nada de nada, ni una sola gota de sangre, ni un cabello, ningún cuerpo, mis brazos limpios, sin ningún rasguño.
Por un reflejo doblo las rodillas en el piso y caigo luego sobre el piso frio de mayólica. Lagrimas amargas de dolor surgen de mis ojos, sin tener una explicación coherente a todo lo que estaba pasando. ¿Qué magia era esta? ¿Qué demonio era este? ¿Qué era lo que había sucedido? Meses y años después de este suceso aun no encuentro una explicación a todo esto que sucedió aquel lejano mes de setiembre.