04/08/2025
Durante años creí que mi pelo era un problema que había que esconder, controlar o transformar.
Crecí pensando que el alisado era una norma no escrita. Que el viento o el “dejarlo suelto” eran lujos para otras texturas.
Lo escondí con pinzas, con moños, con gorros… lo alisé hasta no reconocerlo y me alejé de él como si fuera un enemigo.
Pero como todo lo importante en la vida, el pelo también se cobra sus cuentas.
Y las mías llegaron en forma de un montón de fotos en las que no me reconozco.
Hasta que empecé a soltar. A dejarlo ser. A dejarme ser.
Lo dejé crecer, lo corté, lo despeiné, y en algún momento entre una ducha con sal y un cepillo abandonado… me enamoré de él.
Este texto es sobre eso.
Sobre la reconciliación más larga, más terca y probablemente más necesaria de mi vida.
Y sobre cómo aprender a amar lo que una es, desde la raíz. LITERALMENTE.
🌀 Link en bio para leerlo entero.
Spoiler: hay drama, hay tijeras y hay un rapado al mejor Britney style.
Gracias a la story de ayer y a los más de 40 mensajes que me dieron el empujoncito para finalmente terminar este desastre de escrito.
Rizos del mundo, como lleváis vuestro encuentro?