28/05/2026
La Hacienda La Florida: memoria viva de lucha, trabajo y dignidad en Guasaganda
Hablar de La Florida es recordar una parte fundamental de la historia de la parroquia Guasaganda. Sus orígenes se remontan aproximadamente a 1912, cuando la hacienda pertenecía a don Nelson Segovia Gallegos y se extendía sobre cerca de 800 hectáreas.
Durante gran parte del siglo XX, decenas de familias provenientes principalmente de Chugchilán llegaron a estas tierras en busca de un lugar donde vivir y trabajar. A cambio de un pequeño espacio conocido como huasipungo, hombres, mujeres y niños dedicaban largas jornadas al cultivo de la tierra, al cuidado de los animales y a la producción de aguardiente, principal actividad económica de la hacienda.
La vida en La Florida estuvo marcada por el esfuerzo y el sacrificio. Los trabajadores recibían como pago el derecho a ocupar la tierra, alimentos y, en muchos casos, una pequeña remuneración económica. Las labores eran intensas y requerían la participación de toda la familia, desde la siembra de la caña hasta la elaboración del aguardiente en los alambiques de la hacienda.
Sin embargo, la historia de La Florida también es una historia de organización y lucha. A finales de los años ochenta, impulsados por el sacerdote Pedro Caza y respaldados por profesionales comprometidos con la justicia agraria, los trabajadores iniciaron un proceso para legalizar las tierras que ocupaban desde hacía décadas.
Tras un año de gestiones y perseverancia, en 1991 los huasipungueros lograron obtener los títulos de propiedad de sus terrenos, poniendo fin a una etapa histórica que había perdurado por generaciones. Así, alrededor de 35 familias se convirtieron en legítimas propietarias de las tierras que habían trabajado durante toda su vida.
Hoy, los descendientes de aquellos hombres y mujeres continúan viviendo en La Florida, La Josefina, Guasaganda y otros sectores cercanos. Sus recuerdos mantienen viva la memoria de una época de profundas transformaciones sociales que marcó el destino de muchas familias de nuestro cantón.
Recordar la historia de la Hacienda La Florida es reconocer el esfuerzo, la resistencia y la dignidad de quienes contribuyeron a construir el presente de Guasaganda y de La Maná.