16/10/2026
EPÍLOGO. Los cuentos de Hoffmann: una noche que sigue dando vueltas.
Hoffmann persigue el amor a través de tres mujeres —Olympia, Antonia y Giulietta— y, sin embargo, cuando aparece Stella, termina borracho, perdido en sus propios relatos, casi olvidándola.
¿Amaba a esas mujeres o a lo que imaginaba en ellas? ¿Cuánto hay del otro y cuánto de nuestros deseos y fantasías en aquello que creemos amar?
La noche en el Colón también dejó algo para descubrir: una misma puesta en escena puede despertar lecturas muy distintas. Al compartir lo que cada uno había visto y escuchado, aparecieron detalles que habían pasado inadvertidos, conexiones musicales inesperadas y nuevas capas de sentido.
Porque aprender a mirar una obra no significa quitarle espontaneidad al disfrute. Significa descubrir cuánto más hay para ver.
Y quizás ahí esté una de las paradojas de Los cuentos de Hoffmann: tener delante aquello que deseamos y, aun así, seguir atrapados en nuestras propias historias.
¿Cuántas veces la imaginación nos acerca a lo que deseamos y cuántas nos impide reconocerlo cuando finalmente está delante de nosotros?
Una noche en el Colón termina cuando cae el telón. Lo que nos hace pensar, no necesariamente.
BELLE ÉPOQUE 101
Una cita con el arte para cultivar el asombro.