23/10/2026
VILLA PARQUE SANTA ANA: La Misteriosa muerte de Myriam Stefford.
En Villa Parque Santa Ana, cerca de Alta Gracia, podemos ver el monumento enorme en homenaje a Myriam Stefford.
Myriam nació en Suiza en 1905. Su nombre era Rosa Margarita Rossi Hoffman. Por el que la conocemos, Myriam Stefford, fue el que eligió para su carrera cinematográfica.
Hasta que conoció a Barón Biza se paseaba por los grandes salones de Berlín, Viena, París y la Costa Azul. Había participado en tres películas y el cine le parecía un mundo encantado, un mundo en el que ella merecía vivir.
Raúl Barón Biza era millonario y escritor argentino; pasaba mucho tiempo en Córdoba y viajaba por el mundo. Era de los argentinos que “tiraban manteca al techo en París” y alguien le atribuyó a él la creación de la frase.
Se conocieron en medio de una fiesta de noche, ch*****ne, lujo, música, placer.
Raúl Barón Biza y Myriam Stefford se cruzaron en 1925 en Viena. A él lo antecedía una leyenda de excesos, despilfarro y hazañas. Hacer saltar la banca de Montecarlo, pasear por las calles llevando animales salvajes y fiestas maratónicas. A ella le bastaba con su belleza, el encanto y las películas en las que decía haber actuado en Berlín. Se enamoraron de inmediato.
Pasaron algunas temporadas en Europa hasta que en 1928 viajaron a Argentina vivieron en Los Cerrillos, una estancia en Alta Gracia, Córdoba y al tiempo volvieron a Europa y se casaron en Venecia. En los diarios y revistas argentinos, ella primero contó que dejaría reposar su carrera artística para centrarse en su marido y su matrimonio.
Su nueva inquietud fue la aviación en una época que era escasa y peligrosa, casi no había mujeres que se dedicaran a ella. Hizo el curso y obtuvo en dos meses el certificado de aviadora civil.
Myriam, quería hacer la hazaña de conectar por aire catorce provincias de Argentina y hacer casi 5.000 kilómetros en cinco días y aterrizar en las catorce ciudades capitales.
El 18 de agosto de 1931 comenzó el viaje desde el aeropuerto de Morón. Pero luego de la segunda jornada hubo un inconveniente con la nave, el “Chingolo” , un Messerschmitt BFW. Una falla que impidió que siguiera volando. Los dos tripulantes estuvieron unos días inactivos hasta que Barón Biza les envió un nuevo avión para que pudieran continuar.
El 26 de agosto de 1931 el avión que pilotaba Myriam Stefford se desplomó en medio de un raid que pretendía visitar cada una de las catorce provincias que tenía Argentina por ese entonces. La acompañaba Ludwig Fuchs, instructor de vuelo y veterano de la Primera Guerra Mundial. Cayóa unos 26 kilómetros de la Capital sanjuanina
Cuando se conoció, la noticia ocupó la primera plana de todos los diarios. La joven aviadora era una celebridad, un personaje de la alta sociedad que en poco tiempo había ganado alta exposición, y su travesía era seguida con ansiedad por el público. Ella era muy joven. Tenía 26 años. Estaba casada con un millonario argentino, Raúl Barón Biza.
Con el tiempo creció un rumor de que el avión había sido saboteado por Barón Biza. El motivo habrían sido los celos que sentía por un supuesto amorío de Myriam con el instructor. Hasta hubo versiones, no muy serias, que hablaron de que tanto la mujer de origen suizo como el alemán fueron ultimados a balazos y que la escena fue armada para simular la verdadera intención.
Otro dato perturbador era que los cadáveres tanto Myriam como de su instructor lucían ropa de calle y no la ropa tradicional de aviación que ambos solían usar.
¿Estuvo Barón Biza detrás de la muerte de su amada esposa? La pregunta –sin respuesta- alimenta la leyenda del “escritor maldito”.
-------------------