14/02/2026
Hoy al mediodía viví un verdadero bacanal luminoso en junto a .
Un almuerzo que empezó con elegancia y terminó con esa sensación de plenitud que solo logran los grandes equipos. Cada paso del menú estaba pensado para sorprenderte: técnica impecable, producto protagonista y una secuencia que iba creciendo en intensidad sin perder armonía.
Cuando creías haber entendido el concepto, el siguiente plato volvía a correrte el eje. Texturas precisas, fuegos bien interpretados, acidez justa, profundidad. Un recorrido gastronómico digno de la Guía Michelin.
Me fui sorprendida en cada etapa. Me fui inspirada. Me fui con ganas de volver.
Sin duda, un recomendado absoluto de VinoYendo para quienes entienden que un gran almuerzo no es solo comer: es vivir una experiencia.
Hay almuerzos que cumplen.
Y hay almuerzos que dejan huella.