19/10/2026
Hay películas a las que no les interesa quedar bien con nadie. Ni con la audiencia bienpensante ni con sus propios personajes. Muchas veces, las cosas son como son más allá de expectativas y pretensiones edificantes. Tampoco se trata de películas jodidas, ni reaccionarias, ni abyectas. Lo que hay son contradicciones, vicios y virtudes, luces y sombras sin estereotipos ni caricaturas. Es la vida transcurriendo en la pantalla. Así es "Los blancos no saben saltar" (Ron Shelton, 1992), película amada por el Relámpago Verde. No se diga más. Se proyecta este jueves 22 a las 21 en Cantina Ferrero (Piedrabuena 133)