14/08/2026
La montaña no solo te aleja de la ciudad. Te devuelve cosas que habías perdido.
Silencio para ordenar la cabeza.
Perspectiva para poner los problemas en su lugar.
Tiempo para estar presente.
Y personas con las que, después de compartir un par de días de esfuerzo, sentís que te conocés de toda la vida.
No es magia. Es lo que pasa cuando frenás un poco y volvés a conectar con la naturaleza.
La montaña te espera. Vos animate a ir. Del resto —cómo, cuándo y dónde— nos encargamos nosotros.
¿Qué otro efecto secundario conocés? Te leo!!