27/12/2015
NOS ADERIMOS AO HOMENAGEM E RECORDAÇÃO DESTE ILUSTRE SANVICENTINO.:
Eduardo Maffia, nació en Garré, partido de Guaminí, un 24 de febrero de 1935. Fue ordenado sacerdote el 6 de diciembre de 1959, previo haber cursado sus estudios en el seminario arquidiocesano de la diócesis de Lomas de Zamora.
A los 31 años de edad toma el primer contacto con el Partido de San Vicente, cuando en el año 1966 el Obispo Monseñor Alejandro Schell realiza en la capilla San Antonio, de Alejandro Korn, las primeras confirmaciones y en ese mismo año, al haber caído enfermo el Padre Jerónimo Kadlek, es designado en su reemplazo.
Un 25 de mayo de 1967, el Padre Eduardo Mafia, cargo que desempeña hasta el 5 de abril de 1975, fecha en que el Monseñor Desiderio Collino lo designa párroco de San Vicente Ferrer.
Se destacó siempre su gran vocación comunitaria.
Esto a quedado en evidencia en los diversos cargos que ocupó en distintas instituciones sanvicentinas, como por ejemplo: la Cooperadora del Hospital, la Asociación de la Laguna, el Rotary Club de San Vicente y los Bomberos Voluntarios de San Vicente, por nombrar algunos lugares.
Como Bombero voluntario llego a ser 3er oficial, pero su humildad y humanismo nunca le permitió mostrar su superioridad jerárquica. Tan es así que esta institución considera al Padre Mafia como “un ser inolvidable, que lleno y llena de orgullo a los Bomberos Voluntarios de San Vicente”.
La mayor creación han sido los Hogares Vicentinos para niños y ancianos, creándolos de la nada y sin ayuda oficial.
Pero la atención de enfermos donde estuvieran y a la hora que fuera, el cuidado, atención y traslado a centros asistenciales de ancianos y su extrema preocupación por los niños desamparados fueron otras tareas en las que siempre estuvo presente.
Fue deportista y apasionado de excursiones y viajes de campamento con los jóvenes que lo seguían, fiel a su trabajo de aliviar el sufrimiento y dolor ajeno.
Falleció un 17 de abril de 1982 en un accidente automovilistico ala edad de 47 años.
Sus restos descansan en el frente de la parroquia de San Vicente Ferrer y dos calles, una en Alejandro Korn y otra en San Vicente lo recuerdan, como así también el hogar de ancianos que él fundara llevan su nombre en un humilde homenaje.