15/09/2026
Entre los 6 y los 9 años, el juego se transforma en una herramienta central para aprender a convivir.
En esta etapa, los chicos no solo juegan por diversión: aprenden a esperar turnos, respetar normas, colaborar en equipo y manejar la frustración.
A través de juegos reglados, desafíos colectivos, proyectos constructivos y actividades deportivas, construyen sus primeras amistades estables y buscan ser reconocidos por sus pares.
Sin embargo, como nos advierte María Zysman en Lo que los chicos callan, el deseo de pertenecer al grupo es tan intenso que puede llevarlos a aceptar situaciones de exclusión o burlas con tal de no ser dejados de lado.
Estar presentes como padres y docentes nos permite observar estas dinámicas a tiempo, fomentar la empatía y promover entornos de juego sanos e integradores.
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