26/02/2026
¿Cómo surgió el “botero”?
Desde que el pueblo comenzó a crecer, los vecinos enfrentaron una realidad muy particular: Vivían rodeados de agua, y no había puentes para llegar a lugares básicos como la escuela o los comercios.
Fue así que, a mediados del siglo XX, surgió la figura del botero:
Un hombre con su bote y un par de remos, dedicado a cruzar personas de una orilla a la otra.
No era un paseo ni un entretenimiento, era parte de la vida diaria: llevar chicos a la escuela, vecinos al médico, compras en los comercios, camino al trabajo o simplemente reencontrarse con amigos del otro lado del rio.
El oficio se volvió símbolo. Con el paso del tiempo, el botero dejó de ser solamente un trabajador:
Se transformó en parte del paisaje del pueblo, fue el símbolo de la cultura isleña, donde el agua no separa, sino que une.
En muchos momentos de inundaciones o crecidas del rio, fue la forma más segura de movimiento para los habitantes.
El botero sigue presente en la memoria y la vida cotidiana de Villa Paranacito, con el tiempo se volvió confidente de historias, testigo de crecidas y bajantes, compañero de madrugadas frías y atardeceres dorados.
Llegó a hacer decenas y hasta más de cien cruces por día, cobrando un valor accesible. En la actualidad, el servicio del botero sigue funcionando, manteniendo viva una costumbre que forma parte de la identidad del pueblo. Cuando lo vemos remar, no estamos observando solo un medio de transporte. estamos presenciando una tradición viva. Cruzar con él es cruzar también por la historia de Villa Paranacito. ( Fuente: Villa Paranacito y sus islas cuentan su pasado)