03/10/2026
Monseñor Eugenio Coter en la Parroquia Cristo Rey: “Rezar no es repetir oraciones, es entrar en un diálogo profundo con Dios”
En el marco de la Misa de Confirmación oficiada en la Parroquia Cristo Rey, Monseñor Eugenio Coter dirigió una calurosa y reflexiva homilía a los jóvenes confirmandos y a la comunidad presente, coincidiendo con la festividad de los Santos Ángeles Custodios.
Los Ángeles Custodios y la voz interior
El prelado inició su reflexión recordando el significado de los ángeles guardianes, descritos en el Evangelio y en pasajes bíblicos como el libro de Tobías, como una luz y compañía constante enviada por Dios. Explicó que la presencia del ángel custodio no debe entenderse como una figura mística lejana, sino como una voz suave y sutil que habla desde lo más profundo del corazón y a la que hay que aprender a escuchar.
La elección entre el "perro bueno" y el "lobo malo"
Apelando a una alegoría de la tradición espiritual, Monseñor Coter invitó a los presentes a examinar sus acciones diarias:
"Dentro de nuestro corazón hay un perro bueno y un lobo malo. Nadie nace malo de golpe; de nosotros depende a quién alimentamos. Si alimentamos al lobo malo, nos volvemos malos y terminamos haciendo cosas que nos perjudican a nosotros y a los demás. Pero si alimentamos al perro bueno, él nos guiará, protegerá e iluminará el camino", enfatizó.
Para ejemplificar la función protectora y de guía del "perro bueno", relató una experiencia de hace más de 20 años en la que se intentó gestar una escuela de perros guía para personas con discapacidad visual en Cochabamba en coordinación con la organización ONCE de España. Explicó cómo la basura en las calles y la presencia de perros callejeros impidieron concretar el proyecto, recordando que un verdadero guía requiere de condiciones adecuadas y un cuidado constante.
La verdadera oración frente al ruido y las distracciones
Con el propósito de orientar a los jóvenes que culminaron dos años de catequesis para el sacramento de la Confirmación, el obispo hizo hincapié en la diferencia entre recitar fórmulas religiosas y rezar de verdad:
Saber rezar vs. saber oraciones: Aclaró que repetir de memoria oraciones como el Padre Nuestro no constituye en sí mismo el acto de rezar.
El valor del silencio: Definió la oración como un espacio de silencio y escucha profunda para percibir la voz del Espíritu Santo, algo imposible de lograr si se permanece en medio del bullicio o pegados al teléfono celular.
El compromiso diario: Exhortó a la asamblea a regalarle a Dios al menos cinco minutos diarios de silencio absoluto. Para ejemplificar este compromiso, citó la iniciativa de un empresario boliviano que construyó una capilla en su fábrica para que sus trabajadores dediquen unos minutos a la oración antes de su jornada laboral.
Jóvenes llamados a ser esperanza para Bolivia
Al finalizar su mensaje, Monseñor Coter compartió una vivencia reciente durante un viaje a Brasil, donde tras perder su billetera con todos sus documentos a las afueras de un teatro, un joven se la devolvió intacta. El prelado concluyó que estos gestos de honestidad demuestran que el mundo mantiene viva la esperanza, e instó a los nuevos confirmandos a dejar trabajar al Espíritu Santo en sus vidas para convertirse, a través de sus buenas obras, en la esperanza de Bolivia.