24/12/2025
“La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.” — Juan 1,5
El nacimiento de Cristo no ocurrió en un mundo ideal.
Ocurrió en medio de pobreza, rechazo, persecución y miedo.
María y José no vivieron una espera tranquila,
vivieron incertidumbre real,
noches sin respuestas,
angustia concreta.
Y, aun así, nada de eso tuvo la última palabra.
Todo quedó eclipsado por una certeza más fuerte:
Dios cumple sus promesas.
La luz no espera a que la noche termine para brillar.
Brilla dentro de ella.
Así llega Cristo:
no eliminando de inmediato el dolor,
sino habitándolo.
Adviento nos enseña que la fe no es negar la oscuridad,
sino confiar en que Dios ya está actuando en ella.
Que cuando decimos “hágase”,
aunque todo parezca indicar lo contrario,
Dios sigue sosteniendo la historia.
La espera cristiana no es ingenua.
Es valiente.
Porque cree que la luz ya ha vencido,
aunque todavía no amanezca.