13/01/2020
el disfrutar de la naturaleza actúa beneficiosamente sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.
Los efectos reconocidos de la naturaleza son:
La frecuencia cardiaca y la tensión arterial se reducen.
El sistema nervioso se relaja.
Las hormonas del estrés disminuyen.
Los niveles de glucosa en sangre descienden.
El número de células defensivas aumenta y los marcadores de inflamación se mitigan.
Si sufríamos estrés, ansiedad, insomnio, ira o depresión, nos sentimos mejor, más positivos y vitales.
Nuestro cerebro requiere de menos oxígeno para funcionar.
Si gozáramos habitualmente del contacto con la naturaleza, todos estos efectos se traducirían en un riesgo menor de sufrir trastornos emocionales y psicológicos, enfermedades cardiovasculares, músculo-esqueléticas, neurológicas, mentales y respiratorias, obesidad, diabetes y cáncer, entre otros problemas de salud.