18/08/2026
🌊 Cuando el desierto vuelve a conectarse con el océano
En los desiertos, gran parte del trabajo geomorfológico ocurre mediante pulsos. Sedimentos acumulados durante años pueden movilizarse en pocos días.
Estas imágenes, registradas el 18 de agosto de 2026, muestran la desembocadura del río Copiapó después de una sucesión de tormentas que afectaron al norte de Chile.
Durante gran parte del año, una barrera arenosa mantiene el humedal separado del océano. Cuando el caudal aumenta lo suficiente, el río abre una brecha en este cordón y vuelve a descargar agua y sedimentos directamente al Pacífico.
La escena registra así la reconexión temporal de la cuenca, el valle, el humedal y el océano.
Al ingresar al humedal, el flujo pierde velocidad y deposita parte de los materiales más gruesos. Luego sigue un canal curvado detrás de la barrera hasta alcanzar una boca estrecha, modelada por el encuentro entre la corriente del río y el oleaje.
Mar adentro destaca una extensa pluma de turbidez. La arena se deposita principalmente alrededor de la desembocadura, mientras los limos y las arcillas permanecen más tiempo en suspensión. Los tonos marrones hacen visible esa carga de sedimentos finos, redistribuida por las olas y las corrientes costeras.
Este paisaje ha sido interpretado como un paleoestuario, donde formas antiguas y relativamente estabilizadas conviven con la dinámica activa del humedal y el litoral.
Su historia se extiende mucho más atrás. La terraza marina más elevada del sector Caldera–Bahía Inglesa fue datada en torno a 860.000 años. Desde esa escala temporal se ha estimado un alzamiento medio de la costa cercano a 28 centímetros por cada mil años.
Estas fotografías muestran algo excepcionalmente difícil de observar en tiempo real. La apertura de una vía que transporta agua y sedimentos desde el interior de Atacama hasta el océano.
Aquí, unos pocos días pueden concentrar una parte decisiva del trabajo geomorfológico de muchos años.
📍 Santuario de la Naturaleza Humedal Desembocadura Río Copiapó
📷 Registro aéreo Roberto Lagos