29/12/2025
Desde el lomo de una gigante del océano.
Una cámara GPS revela un momento extraordinario: tres ballenas fin (Balaenoptera physalus) alimentándose de manera sincronizada en las aguas del Archipiélago de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta.
El registro permite observar con claridad una de las adaptaciones más asombrosas de los grandes rorcuales: la apertura de su enorme papada elástica. Durante cada embestida de alimentación, la ballena expande completamente los pliegues ventrales de su garganta, inflando su papada al máximo para capturar toneladas de agua cargada de krill y pequeños organismos, que luego son filtrados a través de sus barbas.
Este comportamiento, visible en tiempo real desde una perspectiva inédita, evidencia la eficiencia biomecánica y energética de la ballena fin, el segundo animal más grande que ha existido en la Tierra. Cada movimiento está finamente ajustado para maximizar la ingesta y minimizar el gasto energético.
El Archipiélago de Humboldt vuelve a confirmarse como zona crítica de alimentación, refugio y punto clave para la supervivencia de grandes cetáceos del Pacífico Sur.
Proteger estos espacios no es una opción: es una responsabilidad científica, ecológica y ética.
Este es el océano vivo.
Este es Humboldt.
Y así se alimentan los gigantes
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