Guerra del pacifico al día - 1879 - 1884

Guerra del pacifico al día - 1879 - 1884 Pagina seria para historiadores, documentadores, descendientes y amantes de la GUERRA DEL PACIFICO.

26 / 5 / 1881Arturo Benavides Santos, subteniente del Regimiento Lautaro:“En el almuerzo del 26 de mayo, aniversario de ...
26/05/2026

26 / 5 / 1881
Arturo Benavides Santos, subteniente del Regimiento Lautaro:
“En el almuerzo del 26 de mayo, aniversario de la batalla de Tacna, sufrí un bochorno, que aún recuerdo. El comandante Robles me corrigió una palabra y con el tono seco que acostumbraba, que lo hacía antipático, pero que empleaba como ocultar su bondad, me dijo: “Debiera estudiar gramática: un oficial debe saber hablar y escribir correctamente”. Le di las gracias por el consejo y le prometí empeñarme. Y cavilando en la forma de hacerlo se me ocurrió un procedimiento que me dio buen resultado y que recomiendo a los que se encuentren con deficientes estudios gramaticales: escribir diariamente algo impreso. Eso lo hice por varios años y sin más que eso mejore mi ortografía y conseguí hasta poder escribir con relativa corrección. Puedo, pues, decir con verdad que lo que se de gramática se lo debo al comandante Robles”.
Arturo Benavides como alcalde de Valparaíso en 1903.

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.Relato de Víctor Koerner, cirujano chileno:“Hasta tarde continuamos en busc...
26/05/2026

26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
Relato de Víctor Koerner, cirujano chileno:
“Hasta tarde continuamos en busca de los heridos del campo, formando un pequeño campamento en donde podíamos atenderlos con más comodidad, hasta que la oscuridad de la noche interrumpió nuestra fatigosa tarea.
Nos encontrábamos a pocas cuadras de las trincheras abandonadas del enemigo.
Avanzando las horas el campo comenzó a cubrirse una neblina que a poco a poco se fue transformando en una mojadora camanchaca.
En esta situación se nos presentó el problema de cómo proteger a los más graves de nuestros heridos de la humedad y del frío de la noche.
Para ello tuvimos que recurrir a los mu***os que yacían sobre la arena en los alrededores, en su mayor parte bolivianos, despojándolos de sus chaquetas para cubrir con ellas a los más necesitados; tarea desagradable por cierto, y más difícil de lo que uno se imagina, a causa de la extrema rigidez cadavérica de los miembros.
Hecho todo esto, nos tendimos sobre la arena, no sin antes proveernos de unos rifles “Comblain” votados en el campo, y de algunas cápsulas para cualquier emergencia durante la noche.
Durante el combate ni tampoco al día siguiente supimos nada acerca de nuestra ambulancia, colocada seguramente a gran distancia a retaguardia.”

Relato de Ruperto Marchant Pereira. (Parte 6) Compale...Que le café?:
“Comenzaba la tarea mas triste y abrumadora que darse puede. Los heridos alzaban sus rifles para que fueran en su auxilio. Era preciso ir uno por uno, administrándole la Extremaunción, ungiéndolos en la frente, y tomando nota de sus encargos y ultimas disposiciones. Imposible describir aquellas escenas de dolor y resignación cristiana, de aquellos hombres de acero con almas de niños. ¡Nobles soldados! ¡héroes anónimos, de quienes no se conserva ni siquiera el recuerdo, pero a quienes Dios, sin duda, ya ha galardonado, por haber vertido su sangre y dado su vida por la patria!
Exhaustas sus fuerzas con las tremendas impresiones de aquel día, al llegar la noche, solo en aquellas colinas, donde imperaba la muerte con todos sus horrores, el sacerdote elevo al cielo una plegaria, apareciendo al punto una carpa que, a pesar de la densísima oscuridad, el veía rayada de azul y blanco, como una media agua a modo de corredor. A la entrada, había un montón de hojas de maíz: "Para mi caballo", se dijo, y, quitándole el freno, lo dejo ahí atado. Hacia la derecha había un catre de campaña, con sus frazadas dobladas: "¡Bendito sea Dios! exclamo, para el pobre pollino que ya no puede mas", y se dejo caer como en un lecho de plumas. En ese momento, se sintió el trotar de un jinete que luego se detenía: "Adelante, que aquí al menos hay abrigo". Una voz conocida contesto desde afuera: "¡Vaya! se dijo, era lo único que faltaba, alguien que me resguardara". Y, así diciendo, se quedo profundamente dormido, viniendo a despertar con el chisporroteo de una fogata que iluminaba toda la carpa. Un chino estaba en cuclillas cerca del fuego, y, al ver que el sacerdote se despertaba: "Compale, le dijo, ¿quele café? "Bueno, compale", contesto el capellán, tomando a 2 manos la cantimplora que le presentaba el chino y que se bebió con delicia".

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.Bolivia se retira definitivamente de la guerra.José Vicente Ochoa, escritor...
26/05/2026

26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
Bolivia se retira definitivamente de la guerra.
José Vicente Ochoa, escritor del Diario de Campaña del Ejército de Bolivia.
Nuestra desgraciada Patria:
“Son las 7 de la noche. Estamos en dispersión y retirada a Bolivia. La suerte de las armas nos ha sido adversa. A pesar del heroico comportamiento de nuestros jefes y soldados, qué en algunos momentos hiciera retroceder las enormes masas del enemigo, hemos tenido que ceder ante la superioridad del número y los cañones.
Nuestro costado izquierdo ha resistido el empuje principal y ha quedado totalmente deshecho.
Han sido heridos de gravedad el General Camacho, en la ingle; el General Pérez, en la frente y los distinguidos jefes Ravelo, Murguia, Melchor González y Adolfo Palacios.
A nosotros no nos queda más que emprender viaje a nuestra desgraciada Patria…”
Foto del coronel boliviano Felipe Ravelo, herido en una pierna y rescatado por un oficial chileno.

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.La gran batalla del Alto de la Alianza a finalizado con triunfo para el Eje...
26/05/2026

26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
La gran batalla del Alto de la Alianza a finalizado con triunfo para el Ejercito chileno. Los aliados, aproximadamente a las 14:00 hrs. se dispersaban en desorden hacia la ciudad de Tacna, distante 8 km. aproximadamente de la masacre.
Esta batalla significó el retiro total del Ejército boliviano de la guerra.
El Ejercito chileno victorioso, además del ya mencionado Torreblanca, capitán del Atacama, lamenta la muerte de los hijos del teniente coronel Juan Martínez, Melitón y Walterio Martínez entre otros oficiales mu***os en total de 25.
El comandante de Zapadores Ricardo Santa Cruz fue gravemente herido.
En los aliados algunas bajas fueron el Jefe del Estado Mayor Aliado Juan José Pérez, el 2° jefe del Zepita Carlos Llosa y Llosa y el ayudante de Andrés Cáceres, el oficial Luis Chacón, entre otros.
El comandante en Jefe del Ejercito boliviano Eliodoro Camacho resulto herido.
Las tropas chilenas comienzan a entrar a Tacna alrededor de las 18:00 hrs.
Los aliados creen que la derrota paso por la cantidad de tropas y la superioridad del Ejercito de Chile, de 2 a 1 en cuanto a hombres. Por lo mismo esperaban que Segundo Leiva que venia con el 2° Ejercito del sur desde Arequipa, con 3.000 hombres aproximadamente, llegara a retaguardia de los chilenos, lo que nunca ocurrió. Lo cierto es que Leiva hoy recién esta en Torata.
¿Porque no llego a reforzar?.....
A terminado un largo día, mañana Tacna comienza a ser chilena.....por muchos años.

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.La derrota.Florencio del Mármol, capitán argentino agregado al Ejército del...
26/05/2026

26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
La derrota.
Florencio del Mármol, capitán argentino agregado al Ejército del Perú:
“Poco después la derrota empezó. Entre los batallones que pasaron del costado derecho en protección de la izquierda, estaba el Victoria del Ejército peruano. Al entrar en línea lo hizo en desorden. Rompió una descarga sobre el enemigo y no se sabe cómo se infundio tanto pavor en sus filas qué acto continuo se le vio dar media vuelta y declararse en dispersión. no recuerdo que cuerpo siguió el ejemplo del Victoria. Los jefes aliados en este instante hicieron proezas de valor. La idea de la derrota los desesperaba. Recorrían la línea blandiendo la espada, exhortando a todos al sacrificio.
Al propio tiempo, el general Campero, con una bandera peruana en la mano, trataba en vano en contener la dispersión.
Era ya tarde.
El imposible había llegado a su colmo.
La retirada en derrota se declaró en toda la línea.
Los Coraceros que estaban a la derecha, con sus inservibles rifles, no esperaron mucho para abandonar el campo.
Ya no había soldados”.

Andrés Avelino Cáceres, comandante peruano del Batallón Zepita:
“Ya no mi mente abrumados por la superioridad de fuerzas y prepotencia de fuego del aniversario, recibimos orden de retroceder.
Retroceso que se llevó a cabo sin precipitación alguna, cubriéndolo el Zepita, que a cada paso veía aclarar más y más sus filas, quedando al fin reducidos a menos de 100 hombres.
Había perdido el 80% de su efectivo, pero se retiró del campo reteniendo su bandera”.

Miguel Aguirre, oficial boliviano:
“Llegado a un montículo pude ver que la izquierda y centro de nuestro Ejército estaban en completa derrota y que un gran cordón de gente entraba la ciudad de Tacna. al dirigirme a dice Ciudad encontrar coronel Ramón González, seguido del Dr. Emilio Valverde y me dijo: ‘hay algo todavía que hacer por acá? A lo que conteste, mostrándole a nuestros campamentos ocupados por el ejército chileno: ‘Ya ve Ud. Que nada’.”

El Jefe de la Ambulancia Boliviana, Dr. Zenón Dalence:
“Apareció un jefe chileno de pequeña estatura, barba cana y anteojos. Traía en las ancas de su caballo al Teniente Coronel Felipe Ravelo, que comandó a los Colorados, a quien había encontrado tendido en la pampa, con una herida que le fracturó uno de los huesos de la pierna izquierda…”

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.El triunfo.Arturo Benavides Santos,  chileno del Batallón Lautaro:“Cuando s...
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26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
El triunfo.
Arturo Benavides Santos, chileno del Batallón Lautaro:
“Cuando se toco “fuego en avance”, muchos nos persignamos.
El fuego era vivísimo y rápidamente nos aproximábamos a los enemigos….
Así pasaron 1 o mas horas…. No lo se….
Iba jadeante, pero no dejaba de avanzar y de agitar la banderola, gritando: “Atención al guía central”…
¡Se oye el toque de “calacuerda”!...
Sentí como un estremecimiento en todo el cuerpo, pero sin vacilar y gritando una vez mas “atención al guía central” emprendí veloz carrera, y de un salto me trepe a la trinchera dispuesto a ser valiente….¡Que decepción!
¡La batalla había terminado!....
Entonces divise por primera vez a los enemigos. Huían en desorden, arrojando sus armas y vistosos uniformes, en dirección a Tacna, cuyo verde valle se divisaba”.

Abraham Quiroz, soldado chileno del Cazadores del Desierto:
“La derecha de los peruanos s sobrepasó y como a la media hora entró por la izquierda de nosotros el 2.o Batallón Lautaro, o si no nos habrían tomado entre dos fuegos.
Venían avanzando, pero luego cuando nosotros avanzamos, comenzaron a hacer fuego en retirada y ya nos encontrábamos bajo la baterías del fuerte que estaba armado con 6 cañones y ametralladoras.
Cuando nos acercamos, arrancaron. Entonces fue cuando cayeron más y ahí se tomaron 12 banderas, y enseguida pasada una lomita, una batería de artillería, hizo unos cuantos disparos a las guerrillas que volaban y a los leones que se iban escondiendo.”

Estanislao del Canto, comandante chileno del Regimiento 2° de Línea:
“Estuvimos como 20 minutos sosteniéndonos solos contra el numeroso enemigo; pero al cabo de este tiempo observamos que los nuestro venían rápidamente en auxilio. Ya desde ese momento, el enemigo inició la retirada”.

Relato del Jefe de Estado Mayor chileno, coronel José Velásquez:
“A las 12 el combate era rudo.
“El enemigo se sostenía firme en sus posiciones y diezmaba las filas nuestras que habían entrado al fuego con ese ímpetu tan proverbial en el soldado chileno y continuaban avanzando y batiéndose muchas veces a la bayoneta con las fuerzas que peleaban detrás de los atrincheramientos.
“A la una y media el enemigo, desmoralizado y hecho pedazos, abandonaba sus magníficas posiciones del centro y del ala izquierda, que los nuestros ganaban a paso de carga.
“Sólo en el ala derecha, los aliados sostenían el fuego, aunque de una manera muy débil.
“Media hora más tarde, la derrota del enemigo era general.
“Montero y Campero, con unos cuantos restos sin armas y en espantoso desorden tomaban apresuradamente el camino de Pachía.”

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.José Miguel Varela, alférez chileno de caballería.¡Por Dios y Santa María!:...
26/05/2026

26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
José Miguel Varela, alférez chileno de caballería.
¡Por Dios y Santa María!:
“Creo que en estos precisos instantes pasó por nuestro lado, al galope tendido, el coronel Vergara acompañado de un civil. Frenó en seco su caballo al lado de donde estaba el comandante Yávar con su Plana Mayor. Hablaron sólo unos segundos y casi al instante se escuchó el sonido de los trompetas tocando “Apresto”.
Y vino el grito de los capitanes, que tenientes y alféreces fuimos repitiendo cada uno en su unidad: "capotes a la cintura, ponchos en bandolera, carabinas al gancho, sables desenvainar".
Ese fue el momento más electrizante, cuando los pesados, brillantes y filosos sables Chatellerault salieron de sus vainas metálicas haciendo un sonido tan especial, quedando luego tomados con la mano derecha con la cazoleta hacia delante apoyados en el hombro del mismo lado.
Miré a mi piquete. Los soldados me observaban sonrientes y uno de ellos incluso me gritó “Ahora sí que sí mi alférez”, sabiendo que nunca habíamos entrado aún en combate.
Las palabras del soldado se apagaron con el toque de las trompetas y vimos a lo lejos que el comandante Yavar levantó su mano derecha con el sable y apunto la brillante hoja hacia las posiciones enemigas y enseguida grito: ¡Por Dios y Santa María, cargue la caballería, galope carrera mar!
Una lluvia de balas caídas sobre los granaderos y a corta distancia vi como del primer escuadrón rodaban 10 o más caballos alcanzados por los tiros bolivianos.
Sus jinetes saltaban diestramente del noble animal esquivando a los que venían atrás y luego se parapetaban tras el corcel caído y desde allí empezaban hacer fuego con sus carabinas.
Tengo fugaces recuerdos de la loca carga.
Visiones de infantes chilenos heridos que caminaban como sonámbulos hacia la retaguardia, sorteando nuestros caballos.
De pronto desapareció el Primer Escuadrón, que se abrió más hacia la izquierda empeñado en combate. La línea de jinetes en la que yo galopaba al extremo derecho se encontró frente a frente con cientos de bolivianos, que después supe eran de los batallones “Colorados” y “Zepita”.
En segundos, que parecieron una eternidad, mis soldados y yo -sin saber lo que pasaba con el resto de los Granaderos- estábamos envistiendo esas masas enemigas y sentía zumbar las balas por todos lados, con ese típico ruido de abejas. Sin embargo ya no tenia miedo, no tenia temblores en las piernas ni nada. Solamente sabia que estaba enfrascado en plena batalla”.

Relato de Ruperto Marchant Pereira. (Parte 5)
El sacerdote soldado:
“De nuevo en su caballo, por unos instantes, sólo por unos instantes, el sacerdote se convirtió en soldado, y con su manta blanca y su estola morada al cuello, envuelto en un pelotón que se rehacía:
¡A la carga!, repetía, ¡A la carga!
Las trompetas rasgaban el aire con sus vibrantes y bronceadas notas, en tanto que el cañón, con sus últimos estampidos, ponía el sello a la más espléndida victoria, pues, desalojado por fin el enemigo de todas sus formidables posiciones, huía ahora despavorido, deshaciéndose sus escuadrones, como nubes desgarradas por un violento huracán.
Cuadro más grandioso, la imaginación más exaltada no lo alcanzará a columbrar jamas.
Eran cerca de las 2 de la tarde, el campo quedaba sembrado de cadáveres y de heridos, como 500 de los nuestros mu***os y 1.500 heridos y mas de 1.000 mu***os de los aliados y mayor numero de heridos.”

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.Relato de Arturo Benavides Santos, subteniente chileno del Batallón Lautaro...
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26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
Relato de Arturo Benavides Santos, subteniente chileno del Batallón Lautaro.
Escupirse las manos y apretarse los calzones:
“Ya deben haber entrado al baile la segunda y tal vez la tercera división”, anunciaba con suficiencia sargento que había estado en Arauco.
Se presentó al frente del regimiento el coronel Barboza, en un magnífico caballo, y se le reunió el comandante Robles, también a caballo.
Conferenciaron breves minutos y al separarse se tocó llamada de capitanes, y cuando éstos regresaron a sus compañías ordenaron romper pabellones y formar. Momentos después el corneta modulo “izquierda y marcha”.
El fuego de la artillería e infantería que aumentaba a nuestra derecha y se sentía más cerca, empezó también a nuestro frente.
El sol comenzaba a quemar.
Después de un avance de varias cuadras se tocó “alto la marcha”, e instantes después: “columnas cerradas por compañías”.
Los comandantes fueron a recibir las últimas instrucciones del comandante Robles.
Se ordenó botar los rollos, según el chispeante y malogrado escritor señor Daniel Riquelme, significaba: “Escupirse las manos y apretarse los calzones”; rollos formados por el capote y frazada, de los que debía hacerse cargo la banda de músicos. Terminada esta operación se organizaron las filas, la banda rompió con los acordes de la canción nacional y el regimiento con un ¡Viva Chile!”.

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26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
Los juramentados del Atacama.
Cumpliendo la promesa que decía: “Partimos juntos, juntos luchemos, seremos todos igual que hermanos, y si uno muere, que mueran todos”, digan juramos!, jurado hermanos!, pierden la vida los 2 restantes juramentados del Batallón Atacama N°1 ,el capitán ayudante Moisés Arce y el ya legendario capitán Rafael Torreblanca, que muere de 3 disparos de bala y 7 heridas de bayoneta.
Ambos se lanzan al frente de sus hombres en la hora de mayor refriega, encontrando entre las armas de los enemigos la inmortalidad, cayendo en medio de las filas enemigas como solo caen los héroes acribillados de balas y bayonetazos.
A los 26 años se cumplía uno de los más hermosos versos escritos antes de partir por el soldado-poeta Torreblanca:
“Voy a buscar en medio de la Guerra
Entre el humo sangriento del combate
Una bala piadosa que me mate
O un rayo de luz para mi sien”
Fotografías: Rafael Torreblanca y su muerte según versión de la novela histórica “Adiós al Séptimo de Línea”.

26 / 5 / 1880Batalla del Campo de la Alianza.Estanislao Del Canto, comandante chileno del Regimiento 2° de Línea.Erizo d...
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26 / 5 / 1880
Batalla del Campo de la Alianza.
Estanislao Del Canto, comandante chileno del Regimiento 2° de Línea.
Erizo de bayonetas:
"El jefe de la 2°division ordeno por medio de su corneta, hacer alto y romper fuego, cuando nuestra línea estaba a 300 metros de la línea de guerrilla. El comandante del 2° de Línea se hizo el desentendido, porque juzgo que era un error profundo romper los fuegos, teniendo su línea de guerrillas por delante.
Ordeno en tal caso seguir de frente sin romper el fuego y una vez llegado a dicha línea, repitió el toque de alto la marcha y romper el fuego. El regimiento rompió el fuego, pero no hizo alto, sino que embistió de frente al enemigo, levantándose las compañías guerrilleras e intercalándose en el regimiento.
Creyendo yo que no hubiesen entendido el toque, lo hice repetir, y como seguían marchando, junte 4 cornetas para que repitiesen el toque de alto. No habiendo obedecido por 3 veces me vino encima todo el furor y ordene a los cornetas tocar a la carga.
Era de ver esa tropa que enloquecida, lanzaba el mas estruendoso chivateo, tiraba sus quepies al aire y emprendía la carga al trote hasta llegar a atrincheramiento, que consistía en grandes hoyos de 3 a 4 metros de diámetro y de mas de 1 metro de profundidad. Allí se dejo caer la tropa y rompió rápidamente el fuego. Los enemigos nos rodearon por todas partes, pero no se acercaban a menor distancia de 50 a 60 metros, porque el 2° de línea, además de la corona de fuego que presentaba, ofrecía en cada hoyo un verdadero erizo de bayonetas".

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