Baqueano viene de una persona erudita en cierto ámbito y es por la misma razón que a los arrieros – huasos a caballo que arrean y cuidan el ganado – se les llama de esta forma también. Los baqueanos fueron la fuente de inspiración de la empresa debido al sacrificio que este oficio implica y de cómo, a pesar de esto, han perdurado por generaciones. Arrear los animales es, para quien tiene la oportu
nidad de vivirlo, una experiencia increíble, ya que no sólo mueven el ganado de un lugar a otro sino que cruzan y conocen la cordillera como nadie. Viven largas temporadas procurando su alimentación y buen cuidado, conocen del frió y de las condiciones más hostiles que el terreno puede ofrecer y duermen donde pocos estarían dispuestos a hacerlo. Y, a pesar de todo esto, logran vivir, reír y g***r junto a sus pares de las maravillas que a diario sólo ellos pueden ver.