El 15 de diciembre de 1929, bajo iniciativa de la Cruz Roja Chilena y siguiendo estrictamente las recomendaciones internacionales, abrió sus puertas el Preventorio Infantil de Montaña en San José de Maipo, para el cobijo y atención de niños de escasos recursos que fuesen contacto de tuberculosis, pero sin evidencias de infección activa. ras seis décadas de inagotable funcionamiento, debido a la fa
lta de recursos para su mantención, en el año 1992, el edificio debió cerrar sus puertas, siendo declarado Monumento Histórico Nacional el año 2004. Este Preventorio fue construido, en el seno de un bosque frondoso, formado por la mano del hombre, a quien la naturaleza y el clima de esa región le prestó el auxilio de sus dones maravillosos: Todo en ese Preventorio ofrece salud y vida; el aire es puro y fresco; el sol es radiante y la atmósfera se presenta siempre clara y transparente. El niño vive, todo el día, en plena naturaleza, juega, corre y se alimenta al aire libre; tiene una esplendida y completa cancha y plaza de juegos y goza de un reposo, bien distribuido y reglamentado que le permite aprovechar bien su alimentación y favorece su nutrición. El objetivo que se persigue, en todo momento y en cada acción, es robustecer al niño, modificar su constitución, restaurar sus energías: Cada acto que el niño ejecuta, cada movimiento que desarrolle, debe estar dirigido a conseguir este fin.