04/04/2020
El poder femenino, en lo básico y primitivo reside entre sus piernas.
El poder entre las piernas...
A todas se nos olvida frecuentemente para lo que sirve nuestra v***a, va**na y nuestro aparato reproductor femenino en general, con todos sus órganos y sus poderes.
Para que recordemos ese poder y la responsabilidad que poseemos respecto a la zona ge***al y reproductiva, es necesario reflexionemos sobre los siguientes puntos:
1.- La va**na no es lo mismo que la v***a. La v***a es la entrada carnosa en donde están los labios, el clítoris, el monte de Venus y la va**na es el canal que lleva a los órganos reproductores internos en donde está la matriz, el cérvix, los ovarios y las trompas de Falopio.
2.- La va**na sirve para sacar bebés a este mundo, pero la maternidad es una opción que siempre tomarás por ti misma y en ejercicio de todas tus facultades.
3.- La va**na es un centro de poder y también ejerces poder a través de él. Por ello también existen muchas responsabilidades. Debes cuidar quién entra ahí para protegerla. Es decir, siempre debe ingresar a tu cuerpo un pene con condón.
3.- También la va**na es un centro de entretenimiento. Y para entretenerte mejor, haz tus ejercicios Kegel apretando y soltando el músculo pubicococcígeo. Porque el orgasmo es de quien lo trabaja y porque ejercitando las paredes va**nales tendrás más agarre y a la vez cuidas tu salud. Con ello la va**na adquiere una personalidad y sello diferentes. No es lo mismo una va**na que “abraza” que una que sólo parece manguera sin vida.
4.- En la va**na hay una entrada y salida. Por lo que tú decides si quieres tener fornicio cuando traes la regla y a la vez deberás respetar si a tu pareja no le gusta hacerlo en esos días. Siempre tendremos formas de acariciarnos y complacernos.
5.- La va**na tiene derecho al placer y al orgasmo. Sobre todo al goce propio que tú le puedas producir con tu manita santa, por lo que debes saber cómo complacerte a ti misma, además de conocer perfectamente tu ge***alia mirándola en un espejo. No le tengas miedo y ve cómo luce. Te llevarás una sorpresa. (Si está muy peludo allá abajo, corta el vello o hazte el partido por en medio para que la observes).
6.- No sólo es para el coito o metisaca una va**na. Hay muchas formas de placer que la lengua, los dedos, los juguetes y otros accesorios pueden brindarle. Hasta unos besitos dulzones. Sólo es necesaria la imaginación y unas cuantas maniobras.
7.- Una va**na debe ser revisada anualmente en una valoración ginecológica, así como son necesarias la prueba de detección del cáncer de mama y la del cáncer cervicouterino. Ninguna manifestación o irregularidad en el estado de una ge***alia debe ser ignorado.
8.- La va**na y la v***a no se llaman toto, ni chocho, ni panocha, ni cuevita, ni raja, ni bollo, ni triángulo de las Bermudas, ni partecita... Se llaman v***a y va**na. Ni siquiera a los niñ@s se les debe enseñar a nombrar las partes de su cuerpo de otra forma.
9.- Todas las va**nas tienen derecho a decir que no. Si falta lubricación en el coito. Si no hay ganas porque te sientes enferma, indispuesta, triste o enojada, o cualquier impedimento que se atraviese con el s**o o el tocamiento va**nal, la va**na y tú deben decir no. El fornicio no debe ser una manda fastidiosa, sino una fiesta de fluidos.
10.- En el embarazo las mujeres pueden tener oscilaciones hormonales que quizás alteren (a veces no sucede, a veces sí...) las ganas de fo**ar. Pero sea como sea la va**na de una embarazada merece atención y mucho cariño.
11.- A la va**na nunca se le acaban las ganas. A diferencia de los hombres, una ge***alia femenina siempre cumple. Muchos patanes dirán que a nosotros no nos cuesta nada porque abrimos las piernas nada más, pero la lubricación, la cachondería y las ganas de corresponder no aparecen de pronto con tan sólo separarse un par de rodillas. La va**na no posee edad para cumplir con su función de recibir un pene, pero sí debería aprender a tener memoria y a ser más selectiva.