03/11/2017
“Balboa, LA LOMA DEL COCO.
A veces el padre Alcides se ausentaba por largas temporadas, entonces traía al padre Esteban Henao como su remplazo. Henaito estaba recién ordenado y para entonces, aún no tenía planeado estudiar aviación. Pero alertado acerca de lo inhóspito de la zona, se trajo una carpa europea que podía colgar como una hamaca y unas botas italianas de un caucho suave que le llegaban a las rodillas. Por esos días, cualquier enfermo o picado de culebra, tenía que ser sacado por una inhóspita trocha hasta el mar, para luego ser embarcado rumbo a Turbo. No existía carretera a Titumate ni puente sobre el río y sacar una hamaca en hombros, era una verdadera tragedia. El camino por la “loma del Coco” era una brecha pantanosa, capaz de tragarse a un hombre como una trampa de arena. Y no es que lloviera todo el tiempo, sino que había árboles tan grandes, que al sendero casi nunca le entraba el sol. Lo peor era la subida a la “Loma del coco” que luego el trazado de la carretera evadió. Al llegar a la cresta de la loma, se formaban unas zanjas tan profundas, que las mulas de los arrieros, sumergidas casi hasta las orejas, debían ser descargadas para poder desatascarlas. Nadie se aventuraba a que lo cogiera la noche en un punto donde el tigre marcaba sus huellas en el barro siguiendo el rastro fresco de los últimos viajeros y orinaba al pie de los árboles para dejar su olor a almizcle. No obstante, allí colgó el padre Henao su carpa con techo y malla anti-zancudos y una lamparita de baterías con la que leía salmos de protección antes de acostarse. La amarró entre dos árboles a buena altura, pero esa noche no pudo dormir por los rugidos del tigre que tiraba zarpazos al aire desflecando su fina tela tratando de alcanzarlo. Fue tal el susto, que en la mañana no tuvo valor para descolgarla. Allí perdió también sus preciadas botas italianas entre el pantano. Fue en las profundas zanjas de esa loma que a Pancho se le partió la pata de una de sus mulas y, luego tuvo que abrir la barriga a su mujer con un machete para sacarle el niño por cesárea. En ella todo era asustador. Hacia ella confluían todos los rayos y centellas cuando caía una tempestad, y era ella la que producía el eco al ruido de los monos cotudos haciendo temer lo peor. No había nada más escalofriante, nada más aterrador, ni existía un mito peor, que cruzar la “Loma del coco” cuando moría la tarde.” –F Sánchez Caballero -
Balboa corregimiento de Acandí, uno de los territorios que recorreremos en nuestras motos. La foto que observas pertenece a las aguas termales que se encuentran en Balboa. Disfruta de una aventura exclusiva con tus amigos en moto. Travesía Darién es la oportunidad de disfrutar una aventura en Moto y reconocer un territorio biodiverso y único en el el mundo. Una parte del Darien GAP que puedes descubrir con seguridad. Pregunta por la Travesía Darién, una frontera con muchos mitos!!