21/05/2025
En los matorrales secos y bosques bajos de Yaya, donde pocos se detienen a mirar con detalle, vive un ave de colores tenues y vuelo prudente.
Es el mosquero Copetón (Myiarchus apicalis), con corona oscura, garganta gris y un vientre amarillo que se deja ver solo bajo la luz adecuada.
Discreto entre ramas delgadas, solo quien observa con calma nota el borde pálido de su cola: su huella silenciosa en el paisaje.
Un residente exclusivo de Colombia que aún encuentra refugio en este bosque resiliente.