17/05/2026
Nosferatu nació en 1922 como una película muda alemana, pero también como una copia apenas disfrazada de Drácula. Cambiaron nombres, lugares y detalles: Drácula se volvió Orlok, Jonathan Harker se volvió Hutter, Londres se volvió Wisborg. Pero la sombra de Bram Stoker seguía ahí, demasiado visible. Florence Stoker, viuda del autor, demandó a Prana Film por usar la historia sin autorización. La corte falló contra el estudio y ordenó destruir todas las copias.
El golpe fue tan fuerte que Prana Film quedó hundida después de una sola película. Lo raro es que la orden no logró borrar la obra. Algunas copias ya habían salido de Alemania y sobrevivieron fuera del alcance inmediato del juicio. Así, una película condenada a desaparecer terminó convertida en una de las imágenes más persistentes del cine de horror. Orlok no escapó de la luz. Escapó de los abogados.