17/12/2025
Dia 3
Pulpito del Diablo
By
No podía esperarse nada menos para cerrar con broche de oro , como dijo Jose, un año de senderos planeados con el alma de nuestra Ángela . Ella había sacado la propuesta con seis meses de antelación, seduciendo la aventura que llevamos en los tuétanos y , cómo no , con semejante invitación: "Vive la grandeza de los Andes colombianos ... una expedición única a la Sierra Nevada del Cocuy, uno de los destinos más imponentes y mágicos de Colombia ".
Y la promesa se hizo realidad como maná caído de los cielos acariciando más que la piel, el corazón.
"Algún día tengo que ir al Nevado del Cocuy " me dije emocionado en un sobrevuelo que explayaba la blancura extensa de la Sierra Nevada de Güicán - Cocuy - Chita, el glaciar más extenso del territorio colombiano y , después de 20 años, alcanzaba uno de sus picos, el Nevado de Pan de Azúcar.
El 4 de diciembre salimos de Cali 18 soñadores en pos de una aventura no imaginada . Abordamos en Bogotá un bus de la empresa "Paz del Río " que nos llevó de la noche bogotana a la explosión de luces del Puente de Boyacá y a un sin número de pueblos del departamento; nombro uno pintoresco, Guacamayas, pleno de sus colores en calles y fachadas pero el destino final, después de 12 horas, llegó: Cocuy. Está ubicado a 2700 msnm en la Cordillera Oriental. Sus fachadas, por decreto de un alcalde militar que pretendía conjurar la locura del bipartidismo colombiano, son de color verde claro y blanco . El verde en el zócalo es la esperanza, el blanco la paz. Quedaba sellado , con el esmerado decreto, un pacto de convivencia entre liberales y conservadores en tiempos de la Violencia en Colombia.
Y en paz iniciamos nuestra primera caminata introductoria después de hospedarnos en cómodas cabañas, hacia la Laguna de Las Lajas con un trayecto de 8 Kms .
Y empezó el reto de los madrugones consecutivos de tres días. Pusimos las alarmas a las 3:00 am para tomar el mute boyacense a las 3:30 , sustrato de energía requerido para 18 kms de caminata a la Laguna Grande de la Sierra. Premonitorio era que en ambos trayectos hubiera sido posible observar sendas lagunas absolutamente despejadas y el día llegó.
El ascenso al borde de nieve del Nevado de Pan de Azúcar con su Púlpito del Diablo era la meta. Subimos en camperos por espacio de hora y media de los 2700 msnm del pueblo de Cocuy a 3800 msnm de la base donde debíamos empezar la caminata, contemplamos la luna en el trayecto y la silueta blanca del Ritacuba, pico más alto de la Cordillera Oriental, 4990 msnm al borde de glaciar, en la negra oscuridad de esa madrugada.
Con la risa que, realmente es lo nuestro, a propósito de la constructiva crítica de Vicky, que tampoco no es ninguna diabla, iniciamos una relajada caminata de casi cuatro kilómetros de planicie, divisando frailejones surcando un riachuelo corrrentoso que llevaba entre sus aguas las noticias del páramo . El trayecto se inclinaba poco a poco y los guías, almas generosas que llevaban de su mano nuestro sueño, nos iban contando que caminábamos por el Bosque Alto Andino ; con su sapiencia de campo y en su cálido dialecto campesino nos mostraron el sietecueros , el anamú, el romero de montaña, nos contaron de sus favores medicinales, nos regalaron su risa amplia de arrugas de sol mas no de tiempo. Y dejábamos el bosque para subir al Páramo con su extenso valle de los frailejones , de género nombrado bellamente, "espeletia" , nativos de tres hermanos de corazón y sangre: Colombia, Ecuador y Venezuela, con 175 especies existentes . Ahí , con su esbelto tallo coronaban su estatura con un penacho de hojas carnosas, promesa de agua, de vida. Y la inclinación se iba pronunciando y el esfuerzo demandaba alientos para adentrarnos en el Superpáramo y vinieron las lagunas, las cascadas, los manantiales, el Alto de los Conejos, soberbia muralla de roca anchísima besando al cielo con figuras y rostros que había que contemplar para encontrarlos .
Soñando con el oso nos sorprendió la grácil aparición de los venados, mielicéricos, de mirada negra llena y desconfiada, con halo blanquecino en su trompa negra , huidizos y ágiles pero generosos, al posar uno de ellos para las fotos. Dijeron que escapaban de algo en las alturas, eran apenas el moño del regalo.
Tomábamos resuello cada cierto tiempo, nos hidratábamos en las paradas reglamentarias y cada uno degustaba y compartía "tentenpies" para seguir el camino. En una última nos la cantaron, quedaban dos kilómetros y medio, de los cuales 850 metros eran de temerario ascenso entre piedras a escalar de la más intensa inclinación. En una de las piedras, resiliente, se elevaba una espiga a manera de flor de pétalos lila como margarita. El mensaje era claro : "para arriba, ni un paso atrás ".
Habiendo venido del Bosque Alto Andino, del Páramo, del Superpáramo rocoso, accedíamos ahora al Glaciar.
Habíamos ido a visitar la nieve pero el cielo dictó que la nieve nos visitara a nosotros y explotamos en júbilo porque, calentanos como somos, las lluvias imposibles y el granizo eran nuestro único referente. Sí, "está nevando nieve" , fue el grito jubiloso de Yolanda y el paso se tuvo que hacer breve para evitar caídas y la nieve saturó el ambiente, coronó las rocas y el penacho de los frailejones, nuestras cabezas, los guantes, las capas impermeables y no cesaba de llover maná que nos nutría de gratitud al cielo. Nos regalaba una blanca bienvenida, como en la clausura de una graduación asistíamos a un espectáculo único después de tantos farallones, de cascadas y manigua , recibíamos un diploma por amar lo que hacemos, caminar los senderos, asumir los retos, medirnos al desafío.
4850 más cerca de nuestros mu***os más amados , estábamos al borde del glaciar, extendido ahora por el tapiz que había tendido sobre la roca el cielo. Al frente de nosotros, "El Púlpito del Diablo " , velado pero de nítidos márgenes para unos primeros visitantes , enmarcado en la blancura del Pan de Azúcar, se erguía imponente y , entre ka nieve que caía del cielo, afloró el agua de los ojos que agradecidos contemplaban el lujo de la Creación.
Los privilegios estaban a la orden del día porque a un grueso de nosotros, se le corrió el velo del Púlpito y pudieron registrar las más bellas fotografías del portento con las banderas de Colombia y de Want2 Trek .
En la última ráfaga de luz brillará este 7 de diciembre, cuando fuimos premiados por el cielo.