26/12/2025
El arte de guiar montañas
No se guía una montaña con la voz alta
ni con la soberbia de quien cree vencerla.
La montaña no se conquista:
se escucha.
Guiar es leer el silencio del viento,
la advertencia de las nubes,
el cansancio oculto en los pasos de otros.
Es saber que avanzar también puede ser retroceder,
y que la cumbre no siempre es la meta.
El guía camina un paso atrás,
observa, cuida, espera.
No carga los pies ajenos,
pero sostiene el ánimo cuando tiembla.
Ofrece rutas, no promesas.
Confianza, no órdenes.
Hay montañas de roca
y montañas invisibles:
miedos, dudas, comienzos.
En todas, el arte es el mismo:
acompañar sin empujar,
enseñar sin imponer,
recordar que cada ascenso
tiene su propio ritmo.
Porque al final,
guiar montañas
es aprender a respetar la altura
y la fragilidad del ser humano
que decide caminarla.