07/12/2025
El Juramento que Nos Une
Gente de mi tierra, gente humilde y valiente de Colombia. Hoy, ante ustedes, no se para un político. Se para un soldado. Un hombre que, como muchos de ustedes, ha caminado sobre el barro, ha sentido el frío del amanecer en la montaña, y ha visto en el horizonte la esperanza de una Colombia en paz.
Hoy, ante el desafío más grande de mi vida, me pongo de nuevo la camiseta, pero esta vez, la camiseta de la esperanza. Tomo la bandera, no solo la que juré defender con mi vida, sino la que cada campesino levanta al amanecer, con el sudor y el coraje que siembran nuestra tierra. Emprendo esta travesía al Senado de la República no por ambición, sino por una profunda, una desgarradora convicción: la de que los olvidados de esta nación merecen ser recordados y honrados.
Muchos me conocen. Me conocen por las cicatrices que no se ven, por los campos que recorrí, por las botas gastadas que pisé en el rincón más olvidado de este país. Yo soy un soldado colombiano.
Durante años, mantuvimos la firmeza en la trinchera. Fuimos la luz en la oscuridad, la delgada línea azul y verde que separó la vida de la barbarie. No preguntamos si la paga era justa, si la noche era muy fría o si el Estado nos recordaría. Simplemente cumplimos.
Y lo mismo ocurre con ustedes, la gente humilde del campo. El cafetero, el arrocero, el panadero, la madre cabeza de hogar. Ustedes son la otra trinchera de esta nación: la trinchera de la supervivencia honesta, del trabajo que madruga y no protesta. Compartimos el mismo código de honor: la berraquera para no rendirnos.
Pero hoy, la trinchera se ha movido. Y es aquí, en esta campaña, donde debemos unir nuestras voces.
Para los que han servido: ¿Cómo es posible que a los Reservistas y Veteranos, que lo dieron todo, que dejaron un pedazo de su cuerpo o de su alma en servicio, se les pague con el silencio y el abandono? ¡Eso es una deuda que Colombia no puede seguir ignorando!
Para la Policía Nacional, que soporta el peso de la ley y el orden en cada esquina, en cada barrio, en cada pueblo: ¡No más trato indigno! Ustedes son nuestros guardianes, y su familia merece un futuro seguro.
Para los que están en servicio, nuestros