06/08/2025
Desde el sector turismo alzamos la voz, no con rabia, sino con profundo cansancio y tristeza.
Hemos salido adelante con las uñas, sin apoyo, cumpliendo con todas las normas, pagando impuestos, generando empleo formal y trabajando por nuestras regiones… mientras seguimos siendo el gremio más ignorado.
Los paros nos afectan profundamente: los turistas cancelan, los ingresos se detienen, pero las responsabilidades no. Y entendemos que hay causas legítimas detrás de estas protestas.
Lo que pedimos es coherencia: no se puede exigir que los campesinos dejen la minería de un día para otro, cuando durante décadas el Estado no les ofreció alternativas. La transformación no ocurre por decreto: requiere educación, acompañamiento, inversión y tiempo.
La agricultura que podría ser el camino es un oficio desgastante, mal pagado y poco valorado.
Mientras tanto, seguimos importando alimentos que podríamos producir aquí, si tan solo se invirtiera en el campo y se cuidara al campesino.
El problema no es el pueblo. El problema es la indiferencia, la corrupción y la falta de visión.
Dejen de robar. Dejen de improvisar.
Todos queremos trabajar. Todos queremos construir país.
Pero solos no podemos seguir cargando con el peso de un modelo que nunca nos ha tenido en cuenta.