26/07/2026
A través de los ojos de nuestros caminantes 🥾✨
En la administración municipal creemos que las mejores historias de Descubriendo Venecia las cuentan quienes viven la experiencia paso a paso. Compartimos este hermoso relato e impresiones sobre la caminada Venecia-Palenque-Palomos, escrito por uno de nuestros caminantes.
"Caminada Palenque-Palomos.
Este domingo, 26 de julio de 2026, tuvo lugar la caminada Venecia-Palenque-Palomos, organizada por Descubriendo Venecia, programa de la alcaldía, bajo el liderazgo de Felipe, de la oficina de turismo municipal.
Caminar es un deporte, o una práctica que, además de fortalecer el cuerpo y el espíritu, nos depara sorpresas.
Un total de 21 participantes salimos del parque, echamos travesía por los tanques, desembocamos a la virgen de Santa Ana, y dele a andar por la carretera. En Remolinos hicimos parada y luego cogimos la bajada a Palenque. Antes de llegar al desvío a Palomos, en el prado de una finca, echada bajo los árboles, como una estampa de sueño, vimos la llama. Algunos le tomaron fotos a tan extraordinario animal. Alguien opinó que la llama parece de la familia de los camellos y dromedarios. Fue un momento espectacular, inédito: la visión de este mamífero del altiplano andino en un predio campestre de Palenque.
También vimos allí, junto a la llama, unas perdices, aves finas.
Seguimos camino, en tierra de minas de carbón, por una calleja destapada y áspera (pero rodeada de un paisaje único, Amagá, Fredonia, Cerro Tusa a la distancia, entre nubes) rumbo a Palomos. Veníamos tocados por la maravilla de la llama, y esto hizo transitable el resto del recorrido, por un sector que parecía una realidad alterna, deprimida (un calvario nos recordó la situación de violencia), pero que, aun así, nos tornó un poco más sabios y tolerantes al verificar los contrastes que la vida presenta.
Entre la industria minera, a lado y lado del sendero, abundan las cañas para cometas, de verdes hojas y espigas altas y danzantes. Cometas. Cuántas cometas de colores anidan allí, listas al vuelo, entre la tierra calcinada, los malacates, las vagonetas, los rieles, los socavones, las pilas de material, el desierto.
Pregunté a un trabajador el nombre de la mina por donde pasamos: La ilusión.
Hay ocasiones en que una palabra vale más que mil imágenes.
Descolgamos a Palomos, y Cerro Tusa, asomando la cabeza en la distancia, nos despidió. Qué grata caminada. Palomos apareció en la forma de unas casitas coloridas al lado del camino, ahora plano y acogedor. Nos sentamos en el kiosco a refrescar. Misión cumplida. Dos chiveros, previamente contratados, nos transportaron hasta Venecia.
No veníamos completos, uno que otro se quedó en Palomos, entonadito. Al fin y al cabo, es domingo".
Clay Montalvo.