01/11/2025
Al Chile Viola restaurante, combina armoniosamente los conceptos de una gastronomía atemporal, extraterritorial y diversa, despertando la inquietud de dejarse llevar por propuestas que activan los sentidos en cada nueva oportunidad.
La cocina de Emiliano es un completo viaje culinario, que inicia rescatando la tradición de su Florencia natal y nos invita a detenernos en inolvidables paradas del sabor, en un espacio y tiempo aleatorio, donde nos cuenta una apasionada historia, descubriendo aromas, coleccionando recetas y soñando la alquimia perfecta del próximo plato.
La tradición es representada en entradas como una deliciosa bruschetta, o en iconos de la pasta fresca como la lasaña de carne y besciamella, en opciones vegetales como la berenjena parmesana y en el carpacho de hongo portobello, todo acompañado de pan casero toscano y un aceite picante adictivo. El domingo es un día dedicado especialmente a la pizza.
La influencia gastronómica valenciana de Luz Marina, su musa y eterna compañera de aventuras, aporta diversidad al menú mediterráneo y provoca una inspiración en cascada. Al menos así se siente en cada sorbo de un refrescante vaso de gazpacho.
Cuando Luz y Emiliano no están atendiendo a sus clientes, la cocina se transforma en laboratorio, donde exploran sus ingredientes secretos, los cuales celosamente custodiados, hacen difícil que la misma experiencia sea repetible en otro escenario.
Comprometidos con el uso de productos locales frescos, orgánicos y respetuosos del ambiente, han combinado la pasta casera con ingredientes costeños típicos de la zona, creando, por ejemplo, un ravioli de camarón inigualable o un rollo de pasta negra (tinta de calamares) relleno de atún y wasaby, una crema de gazpacho andaluz y ensalada de alga, algo que hasta para un explorador temerario como quien escribe, puede afirmar es algo nunca antes visto.
Pero si de platos de autor se trata, esos que quedarán por siempre en la memoria, es el ravioli de huevos de toro, una de esas agradables sorpresas cuando hay visa para un viaje a lo desconocido.
Luz y Emiliano siempre están disponibles para preguntas y recomendaciones, creando una atmosfera de estar comiendo como en casa. Cuando hay este tipo de atención personalizada, vale la pena dejarse llevar por una sugerencia del chef y saber que está muy atento a escuchar la retroalimentación sobre sus platos.
Los especiales del día me recuerdan estar entrando a una trattoria, en un rincón escondido de Italia, con su menú de plato único y su estilo casero.
Al Chile, es una expresión local que se usa para enfatizar lo verdadero de algo, una apuesta continua a la autenticidad. Viola en italiano representa el color morado que se encuentra en los lirios emblemáticos de Florencia. Así como el picante de un chile despierta el paladar, el violeta es un color que excita nada menos que dos de los receptores del ojo humano, azul y rojo, la metáfora perfecta para una experiencia completa a los sentidos.
Desde sus comienzos en la zona de Santa Teresa, hace 20 años, han ido evolucionando también en el ambiente y la ubicación del local, llegando a la locación actual con vista al mar en los cerros entre Playa Hermosa y Manzanillo, logrando con este distanciamiento del centro, un espacio más íntimo y acogedor, al que, sin importar la distancia, siguen llegando sus comensales de siempre.
El formato gastronómico, adaptándose en forma orgánica a las nuevas necesidades del mercado local, ofrece desde hace ya un buen tiempo, servicio de chef a domicilio y algunas especialidades de la casa preparadas para llevar.