12/04/2021
EL HOMBRE MÁS GUAPO DE CUBA
*****************************************************
Dicen que Cuba está llena de guapos, pero si alguien lo fue de verdad fue Eugenio Casimiro Rodríguez Carte, un reconocido sicario de la época y es el único cubano que ha sido enterrado de pie en el Cementerio de Colón de La Habana.
Quien lo veía en la calle, bien vestido y con ese aire de tranquilidad, no podía imaginar que aquel cubano, oriundo de San Jose de las Lajas, había estado “trabajando” como sicario desde muy joven y el mismo se auto nombró "El más guapo de todos los cubanos".
Uno de los aspectos más curiosos de su vida fue que trabajó como agente del orden público en el pueblo que nació, construyendo un currículum digno de admirar que le permitió ser transferido a Cienfuegos para desempeñarse como jefe de la policía.
Sin embargo, luego fue escogiendo caminos cada vez más oscuros que lo fueron corrompiendo hasta convertirlo en un asesino a sueldo, un negocio altamente lucrativo durante la primera mitad del siglo XX en Cuba.
Eugenio Casimiro solía abusar de su cargo, llegando a ser la persona ideal para resguardar los intereses de los poderosos de la provincia de Cienfuegos. En 1918 fue condenado a muerte por el presunto as*****to del alcalde de la ciudad, pero conmutaron la pena con una cadena perpetua a cumplir en el Castillo del Príncipe de La Habana. Fue en ese lugar, precisamente, donde comenzó una historia de amor entre rejas y en secreto con María Teresa Zayas, hija de Alfredo Zayas, Presidente de Cuba.
María Teresa estaba tan enamorada y cegada debido a su amor, que luchó y luchó hasta que consiguió que indultaran a su amado, e incluso que su padre le diera el visto bueno a la relación y les permitiera casarse.
De esa manera, Eugenio Casimiro se aprovechó de las influencias de su nuevo suegro para iniciarse en el mundo de la política con el Partido Conservador donde obtuvo un escaño en la Cámara de Representantes durante tres períodos legislativos. Estando allí, volvió a tener esa especie de inmunidad que lo acompañaba en el pasado.
Gracias a eso, volvió a sus andanzas y nuevamente se vio vinculado con diversos homicidios y ajustes de cuentas, que aunque nunca se le pudo probar nada, si había una similitud en las muertes con su modus operandi. La buena fortuna continuó abrazando al ahora rico y poderoso Casimiro, quien perfectamente consciente de haber nacido para morir, vivía con desenfreno. Incluso su relación con la hija del Presidente de la República iba viento en popa hasta que un día María Teresa lo sorprendió mientras la engañaba con una pr******ta en su propio apartamento en el edificio América. Fue tan duro el golpe que la hija del presidente sufrió un infarto que acabó con su vida al instante.
Eugenio Casimiro Rodríguez Carta abandonó este mundo poco tiempo después del deceso de su esposa. Se llevaba a la tumba su fama de duro, y para eternizar aún más su historia decidió que se le enterrase de forma vertical, con el fusil que dió muerte al alcalde de Cienfuegos y un billete de 100 pesos en el bolsillo, testamento de su afortunada existencia.
¿Por qué enterrado de pie? porque como él mismo decía: “un tipo que ha caído de pie en la vida, tiene también que caer parado en el infierno”.