16/04/2021
16 DE ABRIL DE 2016
El 16 de abril de 2016, a las 18h58 TL (23:58 UTC) la costa ecuatoriana fue sacudida por un terremoto que alcanzó la magnitud 7.8 Mw y su epicentro se localizó frente a las costas de Muisne y se originó debido a la liberación de energía en la zona de contacto entre las placas Nazca y el Bloque Norandino (fenómeno de subducción). Las intensidades que alcanzó este evento fueron de hasta 9 EMS-98 en la población de Pedernales donde se registró los mayores daños.
Por: Andrés López
"Corría tan de prisa como podía, jadeaba y las gotas de sudor empapaban mi rostro.
Faltaban dos cuadras para llegar. Junto a mí, centenares de personas se precipitaban y gritaban: ¨¡encontraron uno vivo!” ¨¡está atrapado en los escombros!”.
Cuando llegamos, una voz exigía silencio. Los rescatistas parecían sabuesos hurgando entre los fierros y los desechos de un edificio de seis pisos, del cual, solo quedaba la planta baja.
Era domingo 17, un día después del terremoto. Estábamos en Portoviejo. El sismo había desbaratado las estructuras de la mayoría de los edificios del centro de la ciudad. No había agua, ni luz, ni comunicación telefónica.
Ahora que lo pienso, no sé qué fue más impactante, si caminar en medio de una población devastada, o ver las expresiones de la gente. Gestos de terror, de angustia, de descontrol.
Por primera vez sentí que el periodismo era insuficiente porque la situación lo desbordaba todo. Supe que no habría texto capaz de reflejar el dolor que vi en los ojos de una señora. Llorando se acercó a pedirme ayuda porque no encontraba a su nieta. ¡Ayuda! ¡¿Cómo podía ayudar?! Solo atiné a decir que el auxilio estaba en camino, (aunque solo era una presunción). Frustrado, la abracé y le dije que tuviera paciencia. Me sentí estúpido."
Fuente: El comercio - igepn.edu.ec
video: Andrés Agar