26/07/2026
Hoy, festividad de San Joaquín y Santa Ana, felicitamos a todos los abuelos y querermos hacernos eco de una de las imágenes más valoradas de la colecciónmuseografica de la Santísima Trinidad de Alcaraz.
Varios historiadores han señalado la posiblidad de que la misma, La Santa Ana Triple de Alcaraz, sea una obra del taller de Diego Copín de Holanda
Santa Ana Triple, una magnífica escultura realizada en madera tallada, dorada y policromada, concebida para la capilla del Rosario de la antigua iglesia de San Miguel.
La obra, de 104 centímetros de altura y 60 de anchura, representa a Santa Ana junto a su hija, la Virgen María, y el Niño Jesús. Esta composición, conocida como Santa Ana Triple o Santa Ana Trina, tuvo una gran difusión durante el final de la Edad Media y los primeros años del Renacimiento.
Por sus características estilísticas, la escultura puede atribuirse directamente al taller de Diego Copín de Holanda, uno de los escultores más importantes que trabajaron en Castilla durante el tránsito entre el gótico tardío y el Renacimiento.
Una obra vinculada al gran foco artístico toledano
Diego Copín de Holanda desarrolló buena parte de su actividad en Toledo, donde trabajó en algunos de los principales proyectos artísticos de comienzos del siglo XVI. Su taller estuvo estrechamente relacionado con el pintor Juan de Borgoña, autor de las tablas del antiguo retablo mayor de la iglesia de la Santísima Trinidad de Alcaraz.
Esta conexión entre Toledo y Alcaraz permite comprender la llegada a la ciudad de obras realizadas por artistas vinculados a los grandes talleres castellanos.
La Santa Ana Triple presenta los rasgos característicos del taller de Copín:
🔸 La monumentalidad y solemnidad del conjunto.
🔸 Los rostros alargados y de expresión serena.
🔸 Los párpados marcados y las miradas recogidas.
🔸 Los mantos amplios, dorados y profundamente plegados.
🔸 La unión entre la tradición gótica y una creciente naturalidad renacentista.
🔸 El delicado diálogo entre Santa Ana, la Virgen y el Niño.
La figura principal actúa como una gran estructura protectora que acoge a María y a Jesús, creando una composición triangular, equilibrada y profundamente simbólica.
En la exposición "La Ciudad de las Diez Puertas" fue ubicada en su lugar original ya que estaba destinada a la capilla del Rosario de San Miguel una de las joyas más olvidadas de nuestro patrimino, esta escultura en el Catalogo de Amador de los Rios ya aparece en la Iglesia de la Trinidad.
Su tamaño, su composición frontal y el tratamiento de la parte posterior indican que fue concebida para permanecer adosada a un muro o instalada en una hornacina dentro de la capilla.
La obra habría formado parte del programa artístico y devocional de este espacio, probablemente promovido por alguna de las familias importantes de la ciudad durante los primeros años del siglo XVI.
Una fecha próxima a 1500-1510
La Santa Ana Triple puede fecharse hacia 1500-1510, coincidiendo con el periodo de mayor actividad de Copín de Holanda y con la renovación artística de los principales templos de Alcaraz.
La comparación con las figuras femeninas del Santo Entierro de la catedral de Toledo, realizado por Copín en 1514, permite reconocer una clara proximidad en el tratamiento de los rostros, los velos, los mantos y las expresiones.
También guarda estrechas semejanzas con otras esculturas conservadas en Alcaraz y relacionadas con el mismo círculo artístico, especialmente las vinculadas al antiguo retablo de la iglesia de la Santísima Trinidad.
Alcaraz, centro artístico del primer Renacimiento
La presencia de una obra del taller de Diego Copín de Holanda confirma la importancia que tuvo Alcaraz como centro artístico durante los primeros años del siglo XVI.
La ciudad no permaneció aislada de las grandes corrientes culturales de su tiempo. Por el contrario, mantuvo contactos con Toledo y con algunos de los artistas más destacados de Castilla, incorporando a sus iglesias pinturas, esculturas y retablos de extraordinaria calidad.
La Santa Ana Triple constituye, por tanto, una de las principales manifestaciones de este periodo de esplendor.
Una obra excepcional que vuelve a demostrar la riqueza, la calidad y la importancia histórica del patrimonio religioso de Alcaraz.