11/08/2026
Así es un crucero por el Duero.
Salvaje. Natural. Un placer para los sentidos.
A un ritmo pausado y con la familiaridad que se siente en los barcos pequeños. Todo está cerca, subes a cubierta para darte un baño o bajas al salón panorámico para tomar algo o a coger algo olvidado del camarote y no te lleva más de 2 minutos.
Y la navegación, ay la navegación. Paisajes bellísimos a ambos lados del cauce del río, viñedos, bodegas, pueblecitos en la orilla, puentes, esclusas… ¡Esclusas! de estas ya hablaremos en otro momento.
No podemos dejar de mencionar la amabilidad de sus gentes, su comida tan rica y la importancia del vino de Oporto siempre presente en el Valle del Douro.
Ha sido un crucero muy diferente a lo que estamos acostumbradas y nos ha encantado.
Sin duda, nos declaramos enamoradas de los cruceros fluviales.
Y el DUERO nos ha conquistado 💙