21/05/2026
Venir al monte está de lujo.
Lo que no está tan de lujo es venir, comerte el bocata, beberte la lata… y dejar el envoltorio como si la sierra fuese tu papelera particular.
Esto no es “basurilla”.
Esto es basuraleza.
Y cada lata, cada plástico y cada servilleta que se queda en el sendero dice más de quien la deja que del sitio.
La Sierra de Aracena no necesita más carteles.
Necesita gente con un mínimo de vergüenza.
Cuando salgas a hacer senderismo, barranquismo, escalada o lo que sea, llévate lo que traigas.
Y si puedes, recoge algo que no sea tuyo.
El monte no se cuida con discursos.
Se cuida con gestos.
¿Qué es lo más absurdo que te has encontrado tirado en una ruta? Te leo.