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TIEMPO DE MORAS EN SOPUERTA: REDESCUBRIENDO LOS SABORES DE NUESTRA INFANCIA¿Quién no guarda en su memoria el eco de aque...
27/08/2026

TIEMPO DE MORAS EN SOPUERTA: REDESCUBRIENDO LOS SABORES DE NUESTRA INFANCIA

¿Quién no guarda en su memoria el eco de aquellas tardes de finales del verano regresando a casa con los dedos teñidos de morado y los brazos arañados, pero con el corazón contento?

En Sopuerta la llegada de agosto y septiembre siempre ha traído consigo un ritual silencioso pero arraigado en nuestras familias: “ir a por moras”. Una tradición humilde que ha pasado de generación en generación llenando los caminos de nuestro valle de risas, cestas de mimbre o botes vacíos reciclados que esperaban ser colmados de tesoros dulces.

Nuestros mayores nos enseñaron a mirar bien entre las hojas, a respetar las zarzas y a seleccionar solo las piezas más oscuras, esas que casi se caían solas de la rama y que concentraban todo el sabor del verano.

Tradiciones vivas que luego se trasladaban a las cocinas de Sopuerta, donde el aroma a mermelada casera cociéndose a fuego lento inundaba cada rincón de la casa, asegurando un trocito de verano para endulzar los entonces largos y fríos meses del invierno encartado.

Hoy queremos invitarte a revivir esa magia. A desconectar de las pantallas y reconectar con la tierra. Coge una cesta, camina con calma por nuestros senderos, respira el aire puro de Enkarterri y comparte con los tuyos esa costumbre tan nuestra.

Aunque antes de que adentres por los viejos caminos soportanos a buscar moras, déjame que te cuente un par de curiosidades que quizá te hagan valorar aún más la experiencia:

· LA ZARZA: EL LÍMITE ENTRE LO CONCIDO Y LO SALVAJE
Para los vecinos y vecinas de Sopuerta las zarzas son mucho más que un arbusto espinoso. Siempre han sido las guardianas silenciosas de nuestro paisaje.

Si te fijas bien, te darás cuenta de que las zarzas no crecen en cualquier parte; eligen los lindes. Tradicionalmente en nuestra comarca la zarza marcaba la frontera exacta entre el terreno conocido – el prado limpio, el caserío, la seguridad del hogar - y el bosque profundo, lo salvaje, el territorio de los mitos. Recoger moras era, y sigue siendo, en cierto modo, asomarse un poquito a esa naturaleza indómita que rodea Sopuerta, estirar el brazo hacia lo desconocido para traer un pedazo de naturaleza pura y libre a nuestro mundo cotidiano.

· EL “JARO”: PATRIMONIO LINGÜÍSTICO Y CULTURAL
En Sopuerta y sus alrededores la planta de las moras guarda un rincón especial en nuestro patrimonio lingüístico y cultural. Aquí a la zarza de toda la vida la llamamos con un nombre muy nuestro: jaro.

Y de ahí surge una de las expresiones más pícaras de nuestra tradición oral: la de llamar “jariegos” a los niños naturales, aquellos bebés fruto de un romance clandestino o de una aventura prohibida, hijos e hijas del amor rústico y libre, concebidos al calor del verano y resguardados de las miradas indiscretas detrás de la espesura de los jaros. Una curiosa forma de recordar como el amor y la vida siempre han buscado la complicidad de la naturaleza en nuestro pueblo.

· CONSEJOS DE AITITES Y AMAMAS PARA UNA BUENA RECOLECCIÓN.

Si te animas a revivir esta entrañable tradición aquí te dejo algunos pequeños consejos para una recogida respetuosa y segura:

Elige bien: Busca las moras de un color negro brillante y que se desprendan con facilidad. Si están rosadas o rojizas o si tienes que tirar fuerte, aún no están listas.

El envase: Evita las bolsas de plástico. Las moras son delicadas y se aplastan. Un pequeño cestillo de mimbre o un bote rígido no muy alto son perfectos.

Vestimenta: La frontera salvaje defiende sus tesoros con espinas. Lleva calzado cerrado, pantalón y manga larga. Y si la ropa es vieja, mejor. Recuerda que las manchas de mora son casi imposibles de quitar.

La regla del respeto: Recoge sólo las que vayas a consumir. Deja siempre las moras más altas o las que no estén maduras para las aves y los pequeños habitantes del bosque. Y también para que otras personas que vengan detrás de ti puedan disfrutar de la experiencia.

Respetas asimismo los propios jaros, en entorno y la propiedad privada.

Dónde: Aléjate de los bordes de carreteras transitadas o campos fumigados para evitar el polvo, la contaminación y los pesticidas. El monte alto y limpio da los frutos más sanos.

Cuándo: el “truco” del sol. Nunca recojas por la mañana temprano si hay rocío. La mora recogida con humedad se pudre mucho más rápido.

Prudencia: Las moras más dulces siempre están a un paso más allá de donde alcanzas, pero ninguna mora vale un peligroso tropezón. Actúa con prudencia.

· LA LEYENDA DE SAN MIGUEL: EL TIEMPO LÍMITE
Pero, atención!. Recuerda observar el calendario y la voz de la experiencia. Cuenta una vieja leyenda que no se deben recoger moras después de San Miguel (29 de septiembre). Ese día se celebra la festividad de San Miguel Arcángel, quien venció a Lucifer y lo echó del cielo.

Según el mito, el demonio cayó directamente sobre una zarza y, lleno de rabia, escupió y manchó los frutos, arruinando su sabor y llenándolos de impurezas.

Claro que detrás de esa mitología se esconde un conocimiento ancestral de nuestros antepasados que sabían bien que, tras esa fecha, las lluvias y las primeras heladas estropean el fruto. Es el aviso de la naturaleza de que el ciclo del jaro y la abundancia estival han terminado por este año y toca recogerse con la entrada del otoño.

***
Así que, si eres de Sopuerta, te propongo que por un momento eches la vista atrás y recuerdes aquellas tardes de finales del verano de tu infancia. ¿Dónde ibas a recoger las mejores moras? No, nos lo cuentes. Esto de los mejores jaros para las moras es como lo de los buenos seteros, que nunca revelan sus sitios. Pero sí te invito a que una de estas tardes vuelvas a ese lugar y te aseguro que sentirás una especial alegría al comprobar que, a pesar de los años, las mejores moras ahí siguen esperándote.

Entonces tal vez sí, tal vez haya llegado el momento de transmitir ese secreto llevando contigo a los más txikis de tu familia o de tu entorno a recolectar moras a ese sitio que tú conoces mejor que nadie.

Y si eres un amigo/a viajero/a que estás por aquí de paso, ven a Sopuerta, conócenos “perdiéndote” por nuestras viejas rutas y senderos recogiendo moras. Porque Sopuerta no solo se visita: Sopuerta se vive, se recuerda y se saborea. Así que deja que los recuerdos maduren en la zarza, vuelve a saborear la autenticidad de lo sencillo , enaMÓRAte y llévate a casa un pedacito dulce de nuestra tierra.

En un mundo tan acelerado recoger moras es el pretexto perfecto para conectar con nuestras raíces. Enseñemos a las nuevas generaciones a buscar el fruto maduro, a valorar lo natural y a cuidar el monte. Asegurémonos de que el dulce sabor del verano en Sopuerta siga pasando de generación en generación.

Y tú, ¿con quién salías a coger moras de pequeño/a?, ¿también les llamas “jaros” a las zarzas?, ¿habías oído alguna vez la expresión de niños “jariegos”? ¡Compártenos tus recuerdos en los comentarios!

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MASUSTA-GARAIA SOPUERTAN: GURE HAURTZAROKO ZAPOREAK BERRAURKITZEN

Nork ez du gogoan udaren amaierako arratsaldeen oihartzuna, etxerako itzuleran hatzak morez zikinduta eta besoak urratuta, baina bihotza pozik?

Sopuertan, abuztuak eta irailak beti ekartzen dute erritu isila baina gure familietara lotuta d**oena: “masusta-bila joatea”. Belaunaldiz belaunaldi igaro den tradizio apala da, gure harana barrez, zumezko saskiez edo betetzeko zain zeuden birziklatutako poto hutsez bete baititu.

Gure nagusiek erakutsi ziguten hostoen artean ondo begiratzen, sasiak errespetatzen eta pieza ilunenak soilik aukeratzen, adarretik ia bakarrik jausten zirenak eta udaren zapore guztia kontzentratua zutenak.

Bizirik zeuden tradizioak dira, gero Sopuertako sukaldeetara lekualdatu zirenak, non etxeko txoko guztiak su motelean egiten ari zen etxeko marmelada-usainaz betetzen ziren. Horrek uda zatitxo bat ziurtatzen zuen negu luze eta hotzak eztitzeko.

Gaur magia hori berpiztera gonbidatu nahi zaitugu. Pantailetatik deskonektatzera eta lurrarekin berriro konektatzera. Har ezazu saski bat, lasaitasunez ibili gure bidezidorretatik, arnas ezazu Enkarterriko aire garbia eta parteka ezazu geure ohitura zuretarrekin.

Hala ere, masusta-bila Sopuertako bide zaharretara sartu baino lehen, utzidazu esperientzia are gehiago baloratzera bultzatuko zaituen dizun bitxikeria pare bat kontatzen.

SASIA: EZAGUNAREN ETA BASATIAREN ARTEKO MUGA

Sopuertako herritarrentzat sasiak zuhaixka arantzatsu bat baino askoz gehiago dira. Beti izan dira gure paisaiaren zaindari isilak.

Adi bazaude, konturatuko zara sasiak ez direla edozein lekutan hazten, mugak aukeratzen baitituzte. Tradizioz, gure eskualdean sasiak muga zehatza markatzen zuen lur ezagunaren —zelai garbia, baserria, etxeko segurtasuna— eta baso sakonaren artean —basatia, mitoen lurraldea—. Masustak batzea zen Sopuerta inguratzen duen natura hezigabera pixka bat ateratzea, besoa ezezagunera luzatzea, gure eguneroko mundura natura garbi eta librearen zati bat ekartzeko, eta, neurri batean, hori da oraindik.

SASTRAKA (JARO) HIZKUNTZA- ETA KULTURA-ONDAREA

Sopuertan eta bere inguruan masusten landareak txoko berezi bat gordetzen du gure hizkuntza- eta kultura-ondarean. Hemen, betiko sastrakari gure moduan deitzen diogu gaztelaniaz: jaro.

Hortik sortu da gure ahozko tradizioko esapide bihurrienetako bat: jariego deitzea bertako haurrei. Hau da, ezkutuko amodio baten edo debekatutako abentura baten ondorioz jaiotako haurrei; maitasun landatar eta librearen seme-alabei, udako beroan sortu eta jakin-min handiko begiradetatik babestuta sastraken atzean hazi zirenei. Gure herrian maitasunak eta bizitzak beti naturaren konplizitatea bilatu dutela gogorarazteko modu bitxia da.

AITITE-AMAMEN AHOLKUAK BILKETA ON BATERAKO.

Tradizio kutun hori suspertu nahi baduzu, aholku on batzuk utziko dizkizut jarraian errespetuzko bilketa seguru baterako.

Ondo aukeratu: Bila itzazu kolore beltz distiratsua duten eta erraz askatzen diren masustak. Arrosak edo gorrixkak badaude edo gogor tiratu behar baduzu, oraindik ez daude prest.

Ontzia: Plastikozko poltsak saihestu. Masustak apurkorrak dira eta zapaltzen dira. Zumezko saskitxo bat edo oso altua ez den poto zurrun bat ezin hobeak dira.

Arropa: Muga basatiak bere altxorrak arantzekin defendatzen ditu. Jantzi itzazu zapata itxiak, prakak eta mauka luzeak. Arropa zaharra bada, hobeto. Gogora ezazu masusten orbanak kentzea ia ezinezkoa dela.

Errespetuaren araua: Bildu kontsumituko dituzunak bakarrik. Altuen dauden edo heldu ez diren masustak beti utzi hegaztientzat edo basoko bizilagun txikientzat. Baita zure atzetik datozen pertsonek esperientziaz gozatu ahal dezaten ere.

Era berean, sastrakak ingurunea eta jabetza pribatua errespetatu.

Non: Errepideetatik edo lainoztatuta dauden zelaietatik aldendu zaitez hautsa, kutsadura eta pestizidak saihesteko. Mendi altu eta garbiak fruitu osasungarriagoak ematen ditu.

Noiz: eguzkiaren “trikimailua”. Inoiz ez ezazu goizean goiz bildu ihintza bad**o. Bildutako masusta askoz arinago usteltzen da.

Zuhurtzia: Masusta gozoenak beti daude heltzen zarena baino pixka bat urrunago, baina masusta batek ere ez du balio estropezu arriskutsu bat. Zuhurtziaz jokatu.

SAN MIGEL KONDAIRA DENBORA-MUGA

Baina, kontuz! Gogoratu egutegia eta esperientziaren ahotsa begiratzea. Kondaira zahar batek dio San Migel (irailaren 29an) ondoren ez direla masustak bildu behar. Egun horretan San Migel Arkanjeluaren jaia ospatzen da, zeinak Luzifer menderatu baitzuen eta zerutik bota baitzuen.

Mitoaren arabera, deabrua sasi baten g*inean zuzenean jausi zen eta, amorruz beteta, txistua bota zuen, fruituak zikindu zituen eta horien zaporea suntsitu zuen, zikinkeriaz bete baitzituen.

Noski, mitologia horren atzean gure arbasoen aspaldiko ezagutza gordetzen da, ondo baitzekiten egun horretatik aurrera euriak eta lehenengo izotzaldiek fruitua zapuzten dutela. Naturak jakinaraziko digu sastraken zikloa eta udako oparotasuna aurtengoz amaitu direla eta udazkena hastean erretiratu behar garela.

***
Beraz, Sopuertakoa bazara, atzera begiratzea eta zure haurtzaroko uden amaierei begiratzea proposatzen dizut. Nora joaten zinen masusta onenak biltzera? Ez kontatu guri. Masustak biltzeko sastraka onenen kontua perretxikoak biltzeko tokiena bezalakoa da: ez dira ezagutzera ematen lekurik onenak. Hala ere, animatzen zaitut leku horretara joan zaitezen arratsalderen baten, eta ziur urteak igarota ere masusta onenek hor jarraitzen dutela, zure zain.

Baliteke zurekin gorde duzun sekretu hori familiako edo inguruko txikiei transmititzeko unea heldu izana; hala bada, zure ustez masustak biltzeko onena den lekura eraman itzazu, beste inork baino hobeto ezagutzen duzun tokira, hain zuzen ere.

Ingurutik ibiltzen den laguna edo bidaiaria bazara, etorri Sopuertara, ezagutu g*itzazu eta galdu zaitez gure bide eta bidezidor zaharretatik masustak biltzen. Sopuerta ez dugu soilik bisitatzen: Sopuerta bizi dugu, gogoratzen dugu eta dastatzen dugu. Beraz, utzi oroitzapenak sasian hezten, dasta ezazu berriro samurra denaren egiazkotasuna eta gure lurreko zatitxo gozo bat etxera eraman ezazu.

Hain azkar doan mundu baten masustak biltzea aitzakia ezin hobea da gure sustraiekin konektatzeko. Belaunaldi berriei erakutsi behar diegu fruitu heldua bilatzen, naturala dena baloratzen eta mendia zaintzen. Ziurta dezagun Sopuertan udako zapore gozoa belaunaldiz belaunaldi igarotzen dela.

Eta zu, norekin ateratzen zinen masustak hartzera txikitan? Zuk ere gaztelaniaz jaro deitzen diezu sasiei? Inoiz entzun duzu ume jariego espresioa? Partekatu zure oroitzapenak iruzkinetan!

SAN ROQUE: LA ERMITA QUE CASI SE CONVIERTE EN EL AYUNTAMIENTO DE SOPUERTA. Secretos olvidados de nuestra Historia.Hoy no...
15/08/2026

SAN ROQUE: LA ERMITA QUE CASI SE CONVIERTE EN EL AYUNTAMIENTO DE SOPUERTA. Secretos olvidados de nuestra Historia.

Hoy nos detenemos en uno de los rincones más bellos de nuestro municipio: la campa y ermita de San Roque en Carral. Normalmente un remanso de paz escondido entre el verde infinito de la naturaleza y arrullado por el susurro de las cantarinas aguas del río.
Pero, ¿sabías que esta ermita esconde entre sus piedras un viejo secreto?
¿Sabías que estuvo a punto de desaparecer como ermita para pasar a convertirse en el primer Ayuntamiento de Sopuerta?
¿Y que este asunto fue motivo de una de las disputas vecinales más tensas, apasionantes y desconocidas de la Historia de nuestro pueblo?

El CONTEXTO

Viajemos en el tiempo. Finales del siglo XVIII.

Desde hacía siglos los vecinos de Sopuerta tenían por costumbre hacer las reuniones de ayuntamiento en el pórtico de la iglesia de San Martín de Carral.

Era ésta, - la de reunirse en ayuntamiento en los pórticos de las iglesias-, una costumbre muy habitual en otros muchos pueblos de Bizkaia. Pero la verdad es que a lo largo del siglo XVIII bastantes municipios consiguieron edificar o habilitar casas consistoriales separadas físicamente del espacio religioso de la parroquia.

Cuando se acercaba el cambio de siglo, las autoridades soportanas debieron de considerar que había llegado el momento de que Sopuerta tuviera también su propia Casa de Ayuntamiento y buscando dónde podían instalarla fijaron sus ojos en un templo sagrado: nada más y nada menos que la ermita de San Roque y Santa Marina de Carral.

PRIMER INTENTO: AÑO 1794

En el año 1794 hubo un primer intento de instalar el Ayuntamiento en la ermita de San Roque. Y ya entonces parece que tenían proyectado hacer en ella ciertas reformas, “habilitándola de luces y demás necesario” para que el espacio se adecuara mejor a su nueva función.

Pero, enterados de estos planes, diferentes feligreses de la parroquia de San Martín de Carral se opusieron a ellos alegando que la ermita pertenecía a la parroquia de Carral.

Los que querían poner allí el Ayuntamiento insistían en que, fuese de quien fuese la ermita, el que se celebraran en ella las sesiones municipales no le iba a suponer perjuicio ninguno, que no era su intención profanarla y que pretendían dejar la devoción y el culto tal como estaba, según se hacía también en la parroquia monasterial de Begoña o en la ermita de Nuestra Señora La Antigua de Gernika.

Estos argumentos, sin embargo, parece que no llegaron a convencer a los feligreses de Carral que acudieron al Teniente del Corregidor en Avellaneda y consiguieron que, al menos de momento, el plan de las autoridades municipales no siguiera adelante.

SEGUNDO INTENTO: AÑO 1801

Aunque durante varios años pareció que el asunto había quedado olvidado, la idea volvió a resurgir con fuerza en 1801. Y en esta ocasión el plan a punto estuvo de convertirse en una realidad.

Para llevar a cabo su objetivo, las autoridades municipales acudieron al Obispo de Santander (Diócesis a la que entonces pertenecía Sopuerta), pidiéndole que les concediese permiso para erigir en la ermita Casa de Ayuntamiento. Y el Obispo así lo hizo, ordenando que, antes de nada, “se trasladasen las efigies de los Santos de la expresada ermita a la iglesia matriz de Carral con a mayor decencia por los curas del mismo Sopuerta”.

Dicho y hecho. Sin perder tiempo se sacaron de la ermita de San Roque los Santos “y demás que en ella había” y los trasladaron a la parroquia de San Martín.

Al mismo tiempo se convocó una junta del ayuntamiento para el 1 de Mayo de dicho año de 1801.

Ese día, como a las 8 de la mañana, se reunieron varias personas en el pórtico de la iglesia de Carral y poco después el alcalde, -don Cristóbal de Garay-, y el síndico, -don Manuel de Llaguno-, le pidieron al escribano, -don Juan de Bernales-, que los acompañase hasta la ermita de San Roque. Con ellos iban también otros tres vecinos y el ministro alguacil, Josef Gutiérrez.

Según declaró el escribano, por el camino el alcalde y el síndico le contaron que iban a bajar la campana de la ermita y a meter dentro de ella una cruz y fijarla en la pared, y que para todo ello tenían orden del Obispo.

Además el escribano vio también que el alguacil llegó a la puerta de la ermita con una barra o palanca de hierro, sin duda, para abrir o derribar la puerta principal.

De este relato de los hechos se deduce que no se trataba de trasladar simplemente las reuniones de ayuntamiento del pórtico de la iglesia de San Martín al interior de la ermita de San Roque sino que el asunto iba mucho más allá. Vaciada ya por dentro, sin Santos, y si además se le quitaba la campana, en realidad lo que se estaba haciendo era desacralizar el edificio para destinarlo a un uso meramente civil.

Claro que del relato también se deduce otro dato importante: había una evidente oposición a que todo esto se llevara a cabo. ¿Por qué, si no, iban a tener que forzar la puerta principal para poder entrar?

En efecto, tan pronto como se enteraron de todos estos planes, algunos feligreses de la parroquia de San Martín de Carral se opusieron a ellos utilizando todos los recursos legales a su alcance para intentar parar lo que estaba ocurriendo. Entre ellos, Ambrosio Francisco Ruiz, Francisco Ignacio de Saldamando y Juan José de Llano, los tres vecinos de Carral.

Primero reclamaron ante el Teniente del Corregidor en Avellaneda, como ya habían hecho años antes por el mismo asunto. Pero en esta ocasión el Teniente decidió no intervenir.

Los feligreses de Carral apelaron entonces ante el tribunal del Corregidor en Bilbao reclamando la posesión y propiedad de la ermita de San Roque y denunciando que el alcalde con su Concejo “intentaba rompimiento de balcones y ventanas de la ermita para hacer de ella Casa de Consistorio…”.

El mismo 1 de Mayo, justo cuando el alguacil estaba frente a la puerta de la ermita con la barra de hierro y a punto de forzarla para poder entrar y hacer en ella la primera reunión de ayuntamiento, se presento allí don José Antonio de Ybarra, procurador apoderado de los vecinos de Carral, con un despacho del Corregidor “para que no se hiciese novedad en dicha ermita ni se celebrase ayuntamiento en ella”.

Los feligreses de Carral lograron así, en el último minuto, detener los planes de las autoridades municipales respecto a la ermita al menos mientras se resolvía el asunto en el tribunal del Corregidor.

Pero además paralelamente debieron de hacer otras gestiones ante el Obispo de Santander y, de hecho, la intervención del Obispo y su cambio de opinión resultarían cruciales para salvar la ermita.

Así, habiéndose informado bien del estado en que se encontraba la ermita y de la necesidad que había de que subsistiera, el Obispo decidió que “ debe subsistir por su buen estado y porque no hay otra en el barrio y puede alguna vez necesitarse para que haga de iglesia parroquial como ha sucedido ya”. Por todo ello, por decreto del 28 de Mayo, revocó la orden anterior y mandó que volviesen “a la ermita los Santos de ella poniéndola primero con la decencia correspondiente”.

Los propios vecinos de Carral, sin perder tiempo, arreglaron a su costa algunos desperfectos que había en el tejado del edificio y volvieron a colocar en su interior el retablo y otros elementos que también se habían extraído. Pero aun faltaban los Santos, que seguían en la iglesia de San Martín, y parece que su traslado estaba resultando más complicado de lo que en principio cabría esperar debido a ciertas diferencias con el cura de la parroquia de San Martín.

Después de pasarle varios recados con este objetivo, los vecinos consiguieron que por fin bendijese la ermita el lunes 22 de junio, como paso previo al traslado de las imágenes. Y tras seguir insistiéndole, en la misa popular que se celebró el día 24, el cura expresó “con gran aire” que estaba dispuesto al traslado pero pagándoles los derechos correspondientes.

Los vecinos de Carral decidieron entonces escribir al Obispo para agradecerle la decisión que había tomado respecto a la ermita y ponerle al corriente de todo lo que estaba ocurriendo. Le pedían que nombrara a un clérigo del Concejo o de fuera para que recibiera las cuentas de la ermita y para que hiciese los trámites correspondientes para dar inicio al nuevo libro que ya tenían para ella. Además le informaban de que ya tenían nombrado como su mayordomo a don Francisco Ignacio de Saldamando “con el aplauso de todo el vecindario”.

También le pedían al Obispo que aclarara si efectivamente tenían que pagar o no por el traslado de los Santos. Y, por último, le suplicaban que se concediera expresamente licencia para celebrar misa en la ermita para que también constase en el libro nuevo.

La respuesta del Obispo no se hizo esperar. Por decreto del 27 de Junio de 1801, “estando bendita la ermita”, concedió licencia para que se pudiera celebrar misa en ella y nombró como comisionado al cura de Güeñes para que pudiera tomar las cuentas de ella y dar principio al libro nuevo. Además, si los vecinos querían evitar gastos en procesiones, les permitía trasladar las efigies de los Santos por la noche y colocarlas en la ermita “sin aparato ninguno”.

Así que, al amparo del silencio y la oscuridad de alguna noche de finales de junio o principios de julio, la imagen de San Roque y el resto de los Santos volverían de nuevo a su ermita.

Pero con esto no acabó todo porque el tema aún seguía pendiente de resolver en los tribunales. De hecho, el síndico de Sopuerta llegó a apelar incluso hasta a la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid (algo así como el Tribunal Supremo de la época).

Aunque, una vez logrado que la ermita siguiera siendo ermita, los vecinos lo que querían era zanjar el asunto de forma definitiva y que el pleito no siguiera adelante. Acusaban al síndico y al propio alcalde, entre otras cosas, “de coger la voz del pueblo para un pleito injusto cuando el pueblo no quiere pleito”.

Al final, tras varias idas y venidas, y por orden del Corregidor, el 2 de febrero de 1802, en el cementerio de la iglesia matriz de San Martín, después de la misa mayor, se congregaron en público Concejo el nuevo alcalde -don Manuel de Urioste y Llano-, el nuevo síndico – don Manuel Antonio de Arrey- y el resto de vecinos y allí resolvieron que no se continuara con el pleito.

Así que, finalmente, debido a la fuerte oposición de los carraliegos, aquel proyecto de convertir la ermita de San Roque en el primer Ayuntamiento de Sopuerta fracasó.

Aún habría que esperar otros cincuenta años más, hasta 1852, para que se construyera en Mercadillo la primera Casa Consistorial de Sopuerta, lo que es el Ayuntamiento actual.

Y, curiosamente, en pleno siglo XXI, tal y como más de doscientos años antes habían previsto los vecinos de Carral, la ermita de San Roque volvió a utilizarse durante un tiempo como iglesia parroquial del barrio al estar el templo de San Martín cerrado por una importante obra de reforma.

Así que, la próxima vez que pasees por este paraje, guarda un minuto de silencio. Si prestas atención, quizás el viento aún te traiga el eco del murmullo de aquellos vecinos defendiendo lo suyo. La ermita de San Roque no es solo un monumento de piedra; es el monumento a la voluntad de un barrio que se negó a olvidar sus raíces y gracias a aquellos carraliegos, y a muchos otros y otras que vinieron después, Sopuerta conserva hoy intacto un pedazo de su alma.

Ven a visitar la ermita de San Roque y Santa Marina, disfruta de su agradable entorno, respétalo y cuídalo. Y cada vez que mires su silueta recuerda que el patrimonio más grande de Sopuerta es, y siempre será, la fuerza de su gente ❤️.

***
Nota: Todos los datos de este artículo proceden de un documento de 80 páginas que se halla en el Archivo de la Diputación Foral de Bizkaia. Su estado de conservación no es muy bueno y muchas de las páginas están rotas en su parte superior lo que dificulta su lectura. Por ello quizá hayamos podido cometer algún error involuntario a la hora de relatar los acontecimientos. En cualquier caso, aquí os dejamos la signatura del documento por si alguien está interesado en su consulta: JCR1162/023.

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SAN ROKE: SOPUERTAKO UDALETXE BIHURTZEKO ZORIAN EGON ZEN BASELIZA. Gure historiaren sekretu ahaztuak.

Gaur gure udalerriko txoko ederrenetako batean geldituko gara: Carraleko San Roke baseliza eta landa. Normalean, naturaren berde amaigabearen artean ezkutatutako eta ibaiaren ur kantarien xuxurlak urrumatutako leku baketsua da.
Baina, ba al zenekien baseliza horrek sekretu zahar bat gordetzen duela bere harrien artean?
Ba al zenekien baseliza gisa desagertzeko zorian egon zela, Sopuertako lehen udaletxe bihurtzeko?
Eta ba al zenekien auzi hori gure herriaren historiako auzo-liskarrik tirabiratsu, zirraragarri eta ezezagunenetako baten arrazoia izan zela?

TESTUINGURUA

Bidaiatu dezagun denboran. XVIII. mendearen amaiera.

Mendez mende, Sopuertako herritarrek Carraleko San Martin elizako elizpean egin ohi zituzten udaletxeko bilerak.

Elizetako arkupeetan udaletxe gisa biltzeko ohitura oso ohikoa zen Bizkaiko beste herri askotan. Dena den, esan beharra d**o XVIII mendean zehar udalerri askok lortu zutela parrokiako erlijio-eremutik fisikoki bereizitako udaletxeak eraikitzea edo atontzea.

Mende-aldaketa hurbil zegoenean, udalerriko agintariek pentsatu behar izan zuten Sopuertak berezko udaletxea izateko unea iritsi zela; hala, non kokatu zezaketen bilatzean, tenplu sakratu bati bota zioten begia: Carraleko San Roke eta Santa Marina baseliza.

LEHEN SAIAKERA: 1794. URTEA

Udaletxea San Roke baselizan jartzeko lehen ahalegina 1794an egin zen. Orduan ere, badirudi bertan zenbait erreforma egiteko asmoa zutela “argiekin eta beharrezkoa zen g*inerakoekin g*itze aldera”, espazioa bere eginkizun berrira hobeto egokitu zedin.

Hala ere, plan horien berri izan zutenean, Carraleko San Martin parrokiako eliztarrek aurka egin zieten, eta baseliza Carraleko parrokiakoa zela argudiatu zuten.

Udala bertan kokatu nahi zutenek behin eta berriz esan zuten hauxe: baseliza edozeinena izanda ere, udal-bilkurak bertan egiteak ez zion inolako kalterik eragingo, ez baitzen haien asmoa hura profanatzea. Hala, jainkozaletasuna eta gurtza zeuden bezala utzi nahi zituzten, Begoñako monasterio-parrokian edo Gernikako Antiguako Amaren baselizan egiten zen bezala.

Dena den, badirudi argudio horiek ez zirela Carraleko eliztarren buruetan sartu, Abellanedako korrejidore-tenientearengana jo baitzuten, eta udal-agintarien planak aurrera ez egitea lortu zuten, behin-behinean behintzat.

BIGARREN SAIAKERA: 1801. URTEA

Urte batzuetan kontua ahaztuta geratu zela zirudien arren, 1801ean ideia berriro piztu zen. Eta oraingo honetan plana errealitate bihurtzeko zorian egon zen.

Haien helburua betetze aldera, udal-agintariek Santanderreko apezpikuarengana (garai hartan Sopuerta elizbarruti horren parte zen) jo zuten, eta udaletxea baselizan eraikitzeko baimena emateko eskatu zioten. Horiek horrela, apezpikuak hala egin zuen, eta hauxe agindu zuen ezeri ekin baino lehen: “Sopuertako apaizek santuen irudiak duintasunik handienarekin eramatea aipatutako baselizatik Carraleko eliza nagusira”.

Esan eta egin. Denborarik galdu gabe, San Roke baselizatik santuak “eta bertan zeuden g*inerakoak” atera eta San Martin parrokiara eraman zituzten.

Aldi berean, 1801eko maiatzaren 1erako udalaren batzarra deitu zen.

Egun horreko goizeko zortzietan, hainbat pertsona bildu ziren Carraleko elizako arkupean, eta handik gutxira Cristóbal de Garay alkate jaunak eta Manuel de Llagun sindiko jaunak San Roke baselizara laguntzeko eskatu zioten Juan de Bernales eskribauari. Haiekin zihoazen beste hiru bizilagun eta Josef Gutierrez ministro aguazila.

Eskribauak adierazi zuenez, bidean alkateak eta sindikoak hauxe kontatu zioten: baselizako kanpaia jaitsiko zuten barruan gurutze bat sartzeko, eta gero horman finkatuko zuten, apezpikuaren aginduari jarraikiz.

Gainera, eskribauak aguazila ikusi zuen baselizako atean burdinazko barra edo palanka batekin, ziurrenik ate nagusia irekitzeko edo eraisteko.

Gertakarien hizpide dugun kontakizunetik ondoriozta daitekeenez, kontua ez zen San Martin elizako elizpean egindako udaletxeko bilerak San Roke baselizaren barrualdera eramatea: g*ia askoz harago zihoan. Barrutik hustu zuten eta ez zeukan santurik, beraz, kanpaia kentzen bazioten, eraikinaren santutasuna galdu egingo zen erabilera zibilaren mesedetan.

Jakina, beste datu garrantzitsu bat ondorioztatu daiteke kontakizunetik: hori guztia gauzatzearen aurkako jarrera nabarmena zegoen. Bestela, zergatik ireki behar zuten ate nagusia indarrez barrura sartu ahal izateko?

Izan ere, plan horien guztien berri izan bezain laster, Carraleko San Martin parrokiako eliztar batzuek aurka egin zieten, eta gertatzen ari zena gelditzen saiatzeko eskura zituzten legezko baliabide guztiak erabili zituzten. Horien artean, Carraleko bizilagunak ziren Ambrosio Francisco Ruiz, Francisco Ignacio de Saldamando eta Juan José de Llano zeuden.

Lehenik eta behin, erreklamazioa egin zuten Abellanedako korrejidore-tenientearen aurrean, urte batzuk lehenago g*i beragatik egin zuten bezala. Baina oraingoan tenienteak esku ez hartzea erabaki zuen.

Hori ikusita, Carraleko eliztarrek Bilboko korrejidorearen auzitegira jo zuten San Roke baselizaren edukitza eta jabetza erreklamatzeko. Zehazki, hauxe salatu zuten: alkatea eta haren kontzejua “baselizako balkoiak eta leihoak apurtzen saiatu zirela, udaletxea izan zedin...”.

Maiatzaren 1ean bertan, aguazila baselizako atearen aurrean zegoen burdinazko barrarekin eta han indarrez sartzeko zorian, barruan udaletxeko lehen bilera egin ahal izateko. Orduan aurkeztu zen José Antonio de Ybarra jauna, Carraleko auzotarren prokuradore ahalduna, korrejidorearen mezu batekin, “baselizan berritasunik egin ez zedin eta bertan udaletxerik egin ez zedin”.

Horrela, Carraleko eliztarrek azken minutuan lortu zuten udal-agintariek baselizari buruz zituzten planak geldiaraztea, behintzat arazoa korrejidorearen auzitegian ebazten zen bitartean.

Dena den, Santanderreko apezpikuaren aurrean beste kudeaketa batzuk egin behar izan zituzten aldi berean. Hala, apezpikuaren esku-hartzea eta bere iritzi-aldaketa erabakigarriak izan ziren baseliza salbatzeko.

Horrela, baseliza zein egoeratan zegoen eta irauteko beharra zegoela ondo jakinarazi ondoren, apezpikuak hauxe erabaki zuen: “bere egoera onagatik eta auzoan besterik ez d**oelako iraun behar du, eta noizbait beharrezkoa izan daiteke parrokia-eliza izan dezan, d**oeneko gertatu den bezala”. Horregatik guztiagatik, maiatzaren 28ko dekretu bidez, aurreko agindua ezeztatu zuen, eta agindu egin zuen “santuak baselizara itzul zitzaten, horretarako lehenik d**okion bezala txukundu eta gero”.

Denborarik galdu gabe, Carraleko bizilagunek beren kontura konpondu zituzten eraikinaren teilatuan zeuden kalte batzuk, eta erretaula eta atera ziren beste elementu batzuk jarri zituzten berriro barruan. Baina santuak ere falta ziren, San Martin elizan baitzeuden oraindik, eta badirudi haien lekualdaketa hasiera batean espero zitekeena baino zailagoa izaten ari zela, San Martin parrokiako apaizarekin zeuden ezberdintasun batzuen ondorioz.

Helburu horrekin zenbait mandatu eman ondoren, herritarrek ekainaren 22an (astelehena) lortu zuten baseliza bedeinkatzea, irudiak lekualdatu aurretik. Behin eta berriz eskatu ondoren, 24an egin zen herri-mezan, apaizak “harro” adierazi zuen lekuz aldatzeko prest zegoela, baina d**ozkion eskubideak ordainduta.

Orduan, Carraleko bizilagunek apezpikuari idaztea erabaki zuten, baselizari buruz hartutako erabakia eskertzeko eta gertatzen ari zen guztiaren berri emateko. Kontzejuko edo kanpoko elizgizon bat izenda zezala eskatu zioten, baselizako kontuak jaso zitzan eta horri zegokion liburu berriari hasiera emateko izapideak egin zitzan. Gainera, jakinarazi zioten Francisco Ignacio de Saldamando jauna etxezain izendatu zutela eta “auzo osoak txalo egin zuela”.

Era berean, Santuen lekualdaketagatik benetan ordaindu behar zuten ala ez argitzeko ere eskatu zioten apezpikuari. Azkenik, eta liburu berrian jasota gera zedin, baselizan meza egiteko baimena berariaz emateko eskatu zioten.

Laster iritsi zen apezpikuaren erantzuna. 1801eko ekainaren 27ko dekretu bidez, “baseliza bedeinkatua zegoenez”, bertan meza egin ahal izateko lizentzia eman zuen, eta Gueñesko apaiza izendatu zuen komisario, kontuak hartu eta liburu berriari hasiera eman ahal izateko. Gainera, auzotarrek prozesioetatik eratorritako gastuak saihestu nahi izanez gero, aukera eman zien santuen irudiak gauez lekualdatzeko eta horiek baselizan “tresnarik gabe” jartzeko.

Beraz, ekainaren amaierako edo uztailaren hasierako gauen bateko isiltasun eta iluntasunaren babesean, San Rokeren eta g*inerako santuen irudia berriro itzuliko zen baselizara.

Baina horrekin ez zen dena amaitu, g*ia oraindik auzitegietan ebazteke baitzegoen. Izan ere, Sopuertako sindikoak Valladolideko Errege Entzutegi eta Kantzelaritzara ere jo zuen (garai hartako Auzitegi Gorenaren antzeko zerbait).

Hala ere, eraikina baseliza izaten jarraitzea lortu ondoren, auzotarrek g*ia behin betiko amaitzea eta auziak aurrera ez egitea nahi zuten. Hauek leporatu zieten sindikoari eta alkateari berari, besteak beste: “herriaren ahotsa hartzea bidegabeko auzi baterako, herriak auzirik nahi ez duenean”.

Azkenean, zenbait joan-etorri egin ondoren eta korrejidorearen aginduari jarraikiz, 1802ko otsailaren 2an, San Martin eliza nagusiko hilerrian, meza nagusiaren ondoren, jendaurrean bildu ziren Manuel de Urioste y Llano alkate jaun berria, Manuel Antonio de Arregi sindiko jaun berria eta g*inerako bizilagunak, eta han ebatzi zuten auziarekin ez jarraitzea.

Beraz, azkenean, Carraleko bizilagunen aurkakotasun gogorraren ondorioz, porrot egin zuen San Roke baseliza Sopuertako lehen udaletxe bihurtzeko proiektu hark.

Oraindik beste berrogeita hamar urte igaro behar izan ziren, 1852ra arte, Mercadillon Sopuertako lehen udaletxea eraikitzeko, hau da, gaur egungo udaletxea.

Bitxia bada ere, XXI. mendean, Carraleko bizilagunek duela berrehun urte baino gehiago aurreikusi zuten bezala, San Roke baseliza auzoko parrokia-eliza gisa erabili zen berriz ere denbora batez, San Martin tenplua eraberritze-lan garrantzitsu baten ondorioz itxita baitzegoen.

Beraz, hizpide dugun bazter honetatik paseatzen duzun hurrengoan, gorde ezazu minutu bateko isilunea. Arreta jartzen baduzu, agian haizeak oraindik ekarriko dizu haiena defendatu zuten auzokideen marmarraren oihartzuna. Harrizko monumentua ez ezik, San Roke baseliza sustraiak ahazteari uko egin zion auzo baten borondatearen monumentua ere bada. Hala, Carraleko bizilagun haiei eta ondoren etorri ziren beste askori esker, Sopuertak osorik mantentzen du gaur egun bere arimaren zati bat.

Etor zaitez San Roke eta Santa Marina baseliza bisitatzera, eta bere ingurune atsegina zaindu, errespetatu eta gozatu. Eta bere siluetari begiratzen diozun bakoitzean, gogoratu Sopuertako ondarerik handiena bere jendearen indarra dela eta izango dela beti ❤️.

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Oharra: Artikuluko datu guztiak Bizkaiko Foru Aldundiaren Agiritegian d**oen 80 orrialdeko dokumentu batetik datoz. Bere kontserbazio-egoera ez da oso ona, eta orrialde asko goiko aldean hautsita egoteak zaildu egiten du horiek irakurtzea. Horregatik, baliteke nahigabeko akatsen bat egin izana gertakariak kontatzeko orduan. Nolanahi ere, hemen uzten dizuegu dokumentuaren katalogo-zenbakia, norbaitek kontsulta egiteko interesa badu ere: JCR1162/023.

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