27/08/2026
TIEMPO DE MORAS EN SOPUERTA: REDESCUBRIENDO LOS SABORES DE NUESTRA INFANCIA
¿Quién no guarda en su memoria el eco de aquellas tardes de finales del verano regresando a casa con los dedos teñidos de morado y los brazos arañados, pero con el corazón contento?
En Sopuerta la llegada de agosto y septiembre siempre ha traído consigo un ritual silencioso pero arraigado en nuestras familias: “ir a por moras”. Una tradición humilde que ha pasado de generación en generación llenando los caminos de nuestro valle de risas, cestas de mimbre o botes vacíos reciclados que esperaban ser colmados de tesoros dulces.
Nuestros mayores nos enseñaron a mirar bien entre las hojas, a respetar las zarzas y a seleccionar solo las piezas más oscuras, esas que casi se caían solas de la rama y que concentraban todo el sabor del verano.
Tradiciones vivas que luego se trasladaban a las cocinas de Sopuerta, donde el aroma a mermelada casera cociéndose a fuego lento inundaba cada rincón de la casa, asegurando un trocito de verano para endulzar los entonces largos y fríos meses del invierno encartado.
Hoy queremos invitarte a revivir esa magia. A desconectar de las pantallas y reconectar con la tierra. Coge una cesta, camina con calma por nuestros senderos, respira el aire puro de Enkarterri y comparte con los tuyos esa costumbre tan nuestra.
Aunque antes de que adentres por los viejos caminos soportanos a buscar moras, déjame que te cuente un par de curiosidades que quizá te hagan valorar aún más la experiencia:
· LA ZARZA: EL LÍMITE ENTRE LO CONCIDO Y LO SALVAJE
Para los vecinos y vecinas de Sopuerta las zarzas son mucho más que un arbusto espinoso. Siempre han sido las guardianas silenciosas de nuestro paisaje.
Si te fijas bien, te darás cuenta de que las zarzas no crecen en cualquier parte; eligen los lindes. Tradicionalmente en nuestra comarca la zarza marcaba la frontera exacta entre el terreno conocido – el prado limpio, el caserío, la seguridad del hogar - y el bosque profundo, lo salvaje, el territorio de los mitos. Recoger moras era, y sigue siendo, en cierto modo, asomarse un poquito a esa naturaleza indómita que rodea Sopuerta, estirar el brazo hacia lo desconocido para traer un pedazo de naturaleza pura y libre a nuestro mundo cotidiano.
· EL “JARO”: PATRIMONIO LINGÜÍSTICO Y CULTURAL
En Sopuerta y sus alrededores la planta de las moras guarda un rincón especial en nuestro patrimonio lingüístico y cultural. Aquí a la zarza de toda la vida la llamamos con un nombre muy nuestro: jaro.
Y de ahí surge una de las expresiones más pícaras de nuestra tradición oral: la de llamar “jariegos” a los niños naturales, aquellos bebés fruto de un romance clandestino o de una aventura prohibida, hijos e hijas del amor rústico y libre, concebidos al calor del verano y resguardados de las miradas indiscretas detrás de la espesura de los jaros. Una curiosa forma de recordar como el amor y la vida siempre han buscado la complicidad de la naturaleza en nuestro pueblo.
· CONSEJOS DE AITITES Y AMAMAS PARA UNA BUENA RECOLECCIÓN.
Si te animas a revivir esta entrañable tradición aquí te dejo algunos pequeños consejos para una recogida respetuosa y segura:
Elige bien: Busca las moras de un color negro brillante y que se desprendan con facilidad. Si están rosadas o rojizas o si tienes que tirar fuerte, aún no están listas.
El envase: Evita las bolsas de plástico. Las moras son delicadas y se aplastan. Un pequeño cestillo de mimbre o un bote rígido no muy alto son perfectos.
Vestimenta: La frontera salvaje defiende sus tesoros con espinas. Lleva calzado cerrado, pantalón y manga larga. Y si la ropa es vieja, mejor. Recuerda que las manchas de mora son casi imposibles de quitar.
La regla del respeto: Recoge sólo las que vayas a consumir. Deja siempre las moras más altas o las que no estén maduras para las aves y los pequeños habitantes del bosque. Y también para que otras personas que vengan detrás de ti puedan disfrutar de la experiencia.
Respetas asimismo los propios jaros, en entorno y la propiedad privada.
Dónde: Aléjate de los bordes de carreteras transitadas o campos fumigados para evitar el polvo, la contaminación y los pesticidas. El monte alto y limpio da los frutos más sanos.
Cuándo: el “truco” del sol. Nunca recojas por la mañana temprano si hay rocío. La mora recogida con humedad se pudre mucho más rápido.
Prudencia: Las moras más dulces siempre están a un paso más allá de donde alcanzas, pero ninguna mora vale un peligroso tropezón. Actúa con prudencia.
· LA LEYENDA DE SAN MIGUEL: EL TIEMPO LÍMITE
Pero, atención!. Recuerda observar el calendario y la voz de la experiencia. Cuenta una vieja leyenda que no se deben recoger moras después de San Miguel (29 de septiembre). Ese día se celebra la festividad de San Miguel Arcángel, quien venció a Lucifer y lo echó del cielo.
Según el mito, el demonio cayó directamente sobre una zarza y, lleno de rabia, escupió y manchó los frutos, arruinando su sabor y llenándolos de impurezas.
Claro que detrás de esa mitología se esconde un conocimiento ancestral de nuestros antepasados que sabían bien que, tras esa fecha, las lluvias y las primeras heladas estropean el fruto. Es el aviso de la naturaleza de que el ciclo del jaro y la abundancia estival han terminado por este año y toca recogerse con la entrada del otoño.
***
Así que, si eres de Sopuerta, te propongo que por un momento eches la vista atrás y recuerdes aquellas tardes de finales del verano de tu infancia. ¿Dónde ibas a recoger las mejores moras? No, nos lo cuentes. Esto de los mejores jaros para las moras es como lo de los buenos seteros, que nunca revelan sus sitios. Pero sí te invito a que una de estas tardes vuelvas a ese lugar y te aseguro que sentirás una especial alegría al comprobar que, a pesar de los años, las mejores moras ahí siguen esperándote.
Entonces tal vez sí, tal vez haya llegado el momento de transmitir ese secreto llevando contigo a los más txikis de tu familia o de tu entorno a recolectar moras a ese sitio que tú conoces mejor que nadie.
Y si eres un amigo/a viajero/a que estás por aquí de paso, ven a Sopuerta, conócenos “perdiéndote” por nuestras viejas rutas y senderos recogiendo moras. Porque Sopuerta no solo se visita: Sopuerta se vive, se recuerda y se saborea. Así que deja que los recuerdos maduren en la zarza, vuelve a saborear la autenticidad de lo sencillo , enaMÓRAte y llévate a casa un pedacito dulce de nuestra tierra.
En un mundo tan acelerado recoger moras es el pretexto perfecto para conectar con nuestras raíces. Enseñemos a las nuevas generaciones a buscar el fruto maduro, a valorar lo natural y a cuidar el monte. Asegurémonos de que el dulce sabor del verano en Sopuerta siga pasando de generación en generación.
Y tú, ¿con quién salías a coger moras de pequeño/a?, ¿también les llamas “jaros” a las zarzas?, ¿habías oído alguna vez la expresión de niños “jariegos”? ¡Compártenos tus recuerdos en los comentarios!
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MASUSTA-GARAIA SOPUERTAN: GURE HAURTZAROKO ZAPOREAK BERRAURKITZEN
Nork ez du gogoan udaren amaierako arratsaldeen oihartzuna, etxerako itzuleran hatzak morez zikinduta eta besoak urratuta, baina bihotza pozik?
Sopuertan, abuztuak eta irailak beti ekartzen dute erritu isila baina gure familietara lotuta d**oena: “masusta-bila joatea”. Belaunaldiz belaunaldi igaro den tradizio apala da, gure harana barrez, zumezko saskiez edo betetzeko zain zeuden birziklatutako poto hutsez bete baititu.
Gure nagusiek erakutsi ziguten hostoen artean ondo begiratzen, sasiak errespetatzen eta pieza ilunenak soilik aukeratzen, adarretik ia bakarrik jausten zirenak eta udaren zapore guztia kontzentratua zutenak.
Bizirik zeuden tradizioak dira, gero Sopuertako sukaldeetara lekualdatu zirenak, non etxeko txoko guztiak su motelean egiten ari zen etxeko marmelada-usainaz betetzen ziren. Horrek uda zatitxo bat ziurtatzen zuen negu luze eta hotzak eztitzeko.
Gaur magia hori berpiztera gonbidatu nahi zaitugu. Pantailetatik deskonektatzera eta lurrarekin berriro konektatzera. Har ezazu saski bat, lasaitasunez ibili gure bidezidorretatik, arnas ezazu Enkarterriko aire garbia eta parteka ezazu geure ohitura zuretarrekin.
Hala ere, masusta-bila Sopuertako bide zaharretara sartu baino lehen, utzidazu esperientzia are gehiago baloratzera bultzatuko zaituen dizun bitxikeria pare bat kontatzen.
SASIA: EZAGUNAREN ETA BASATIAREN ARTEKO MUGA
Sopuertako herritarrentzat sasiak zuhaixka arantzatsu bat baino askoz gehiago dira. Beti izan dira gure paisaiaren zaindari isilak.
Adi bazaude, konturatuko zara sasiak ez direla edozein lekutan hazten, mugak aukeratzen baitituzte. Tradizioz, gure eskualdean sasiak muga zehatza markatzen zuen lur ezagunaren —zelai garbia, baserria, etxeko segurtasuna— eta baso sakonaren artean —basatia, mitoen lurraldea—. Masustak batzea zen Sopuerta inguratzen duen natura hezigabera pixka bat ateratzea, besoa ezezagunera luzatzea, gure eguneroko mundura natura garbi eta librearen zati bat ekartzeko, eta, neurri batean, hori da oraindik.
SASTRAKA (JARO) HIZKUNTZA- ETA KULTURA-ONDAREA
Sopuertan eta bere inguruan masusten landareak txoko berezi bat gordetzen du gure hizkuntza- eta kultura-ondarean. Hemen, betiko sastrakari gure moduan deitzen diogu gaztelaniaz: jaro.
Hortik sortu da gure ahozko tradizioko esapide bihurrienetako bat: jariego deitzea bertako haurrei. Hau da, ezkutuko amodio baten edo debekatutako abentura baten ondorioz jaiotako haurrei; maitasun landatar eta librearen seme-alabei, udako beroan sortu eta jakin-min handiko begiradetatik babestuta sastraken atzean hazi zirenei. Gure herrian maitasunak eta bizitzak beti naturaren konplizitatea bilatu dutela gogorarazteko modu bitxia da.
AITITE-AMAMEN AHOLKUAK BILKETA ON BATERAKO.
Tradizio kutun hori suspertu nahi baduzu, aholku on batzuk utziko dizkizut jarraian errespetuzko bilketa seguru baterako.
Ondo aukeratu: Bila itzazu kolore beltz distiratsua duten eta erraz askatzen diren masustak. Arrosak edo gorrixkak badaude edo gogor tiratu behar baduzu, oraindik ez daude prest.
Ontzia: Plastikozko poltsak saihestu. Masustak apurkorrak dira eta zapaltzen dira. Zumezko saskitxo bat edo oso altua ez den poto zurrun bat ezin hobeak dira.
Arropa: Muga basatiak bere altxorrak arantzekin defendatzen ditu. Jantzi itzazu zapata itxiak, prakak eta mauka luzeak. Arropa zaharra bada, hobeto. Gogora ezazu masusten orbanak kentzea ia ezinezkoa dela.
Errespetuaren araua: Bildu kontsumituko dituzunak bakarrik. Altuen dauden edo heldu ez diren masustak beti utzi hegaztientzat edo basoko bizilagun txikientzat. Baita zure atzetik datozen pertsonek esperientziaz gozatu ahal dezaten ere.
Era berean, sastrakak ingurunea eta jabetza pribatua errespetatu.
Non: Errepideetatik edo lainoztatuta dauden zelaietatik aldendu zaitez hautsa, kutsadura eta pestizidak saihesteko. Mendi altu eta garbiak fruitu osasungarriagoak ematen ditu.
Noiz: eguzkiaren “trikimailua”. Inoiz ez ezazu goizean goiz bildu ihintza bad**o. Bildutako masusta askoz arinago usteltzen da.
Zuhurtzia: Masusta gozoenak beti daude heltzen zarena baino pixka bat urrunago, baina masusta batek ere ez du balio estropezu arriskutsu bat. Zuhurtziaz jokatu.
SAN MIGEL KONDAIRA DENBORA-MUGA
Baina, kontuz! Gogoratu egutegia eta esperientziaren ahotsa begiratzea. Kondaira zahar batek dio San Migel (irailaren 29an) ondoren ez direla masustak bildu behar. Egun horretan San Migel Arkanjeluaren jaia ospatzen da, zeinak Luzifer menderatu baitzuen eta zerutik bota baitzuen.
Mitoaren arabera, deabrua sasi baten g*inean zuzenean jausi zen eta, amorruz beteta, txistua bota zuen, fruituak zikindu zituen eta horien zaporea suntsitu zuen, zikinkeriaz bete baitzituen.
Noski, mitologia horren atzean gure arbasoen aspaldiko ezagutza gordetzen da, ondo baitzekiten egun horretatik aurrera euriak eta lehenengo izotzaldiek fruitua zapuzten dutela. Naturak jakinaraziko digu sastraken zikloa eta udako oparotasuna aurtengoz amaitu direla eta udazkena hastean erretiratu behar garela.
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Beraz, Sopuertakoa bazara, atzera begiratzea eta zure haurtzaroko uden amaierei begiratzea proposatzen dizut. Nora joaten zinen masusta onenak biltzera? Ez kontatu guri. Masustak biltzeko sastraka onenen kontua perretxikoak biltzeko tokiena bezalakoa da: ez dira ezagutzera ematen lekurik onenak. Hala ere, animatzen zaitut leku horretara joan zaitezen arratsalderen baten, eta ziur urteak igarota ere masusta onenek hor jarraitzen dutela, zure zain.
Baliteke zurekin gorde duzun sekretu hori familiako edo inguruko txikiei transmititzeko unea heldu izana; hala bada, zure ustez masustak biltzeko onena den lekura eraman itzazu, beste inork baino hobeto ezagutzen duzun tokira, hain zuzen ere.
Ingurutik ibiltzen den laguna edo bidaiaria bazara, etorri Sopuertara, ezagutu g*itzazu eta galdu zaitez gure bide eta bidezidor zaharretatik masustak biltzen. Sopuerta ez dugu soilik bisitatzen: Sopuerta bizi dugu, gogoratzen dugu eta dastatzen dugu. Beraz, utzi oroitzapenak sasian hezten, dasta ezazu berriro samurra denaren egiazkotasuna eta gure lurreko zatitxo gozo bat etxera eraman ezazu.
Hain azkar doan mundu baten masustak biltzea aitzakia ezin hobea da gure sustraiekin konektatzeko. Belaunaldi berriei erakutsi behar diegu fruitu heldua bilatzen, naturala dena baloratzen eta mendia zaintzen. Ziurta dezagun Sopuertan udako zapore gozoa belaunaldiz belaunaldi igarotzen dela.
Eta zu, norekin ateratzen zinen masustak hartzera txikitan? Zuk ere gaztelaniaz jaro deitzen diezu sasiei? Inoiz entzun duzu ume jariego espresioa? Partekatu zure oroitzapenak iruzkinetan!