10/12/2020
EPIDEMIA “GRIPE ESPAÑOLA DE 1918” Cartagena.
Comienzan a verse más críticas por la inacción de las entidades públicas y se compara con otras localidades donde ya empezaban a implantarse algunas medidas para controlar la epidemia de Gripe Española, nada diferente a lo que ocurre hoy. En el diario El Porvenir año XVIII núm. 6.052 de 1 de octubre de 1918 se podía leer sobre un artículo con el nombre “LA EPIDEMÍA GRIPAL EN CARTAGENA”:
«Desde que la epidemia actual (segunda edición corregida y aumentada de la sufrida en la pasada Primavera) comenzó a decrecer en el elemento militar por falta de individuos a quien invadir y por las medidas adoptadas tan acertadamente por las autoridades militares, asesorados por los médicos de las distintas unidades, se creyó por la inmensa mayoría de la población, y lo que es peor, por las autoridades municipales que ya se podía dormir tranquilo y que de esta epidemia ya nos habíamos librado. Pero no contaban con la lógica de los hechos y esta lógica ha sido, que a medida que decrecía la epidemia en el personal militar se enseñoreaba de la población civil, echando en ella sus raíces y esgrimiendo en ella sus armas. Esto ha ocurrido hasta el extremo que lo que en un principio no se le dio importancia, hoy constituye una seria preocupación de los habitantes de Cartagena.
En todas las poblaciones se ha hecho algo para impedir en lo posible la propagación tan rapidísima que es característica de esta epidemia, evitando la aglomeración de gentes en locales cerrados; ordenando la ventilación frecuente de los sitios donde se reúnen gran número de personal; prescribiendo el barrido en seco de las calles, iglesias, cafés, etc.; estableciendo el riego diario de las calles y plazas públicas como uno de los medios que mejor resultado han dado para el arrastre de los detritus pulverizados; prohibición de la venta por calles y paseos de (chucherías) tales como cacahuetes, jínjoles, altramuces, etc., que tanto perjuicio producen en los niños y que suelen ser el comienzo de infecciones graves. Por último, […] la compra y venta de trapos, ropas, muebles y demás objetos de uso doméstico procedentes por lo general de enfermos contagiosos y que constituyen el vehículo de muchas enfermedades.
Esto, que en cualquier época debía estar terminantemente prohibido, en las presentes circunstancias, es una ofensa para la higiene consentir tan repugnante industria.
A cualquier hora del día vemos circular por las calles de Cartagena un crecido número de ropa vejeros que cambio de objetos de tosco barro, admiten todo aquello que únicamente el horno crematorio debiera recibir y a cuyo fin se destinan en todas las poblaciones en donde la higiene se observa como los tiempos actuales obligan. ¿Vamos a hacer algo sobre esto señor Alcalde?»
Fuente: https://archivo.cartagena.es/
©Archivo Municipal de Cartagena